<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1099363154373785575</id><updated>2011-04-21T20:09:06.763-07:00</updated><title type='text'>The Zimitar Chronicles</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Vega H. Mendoza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07193246682816708893</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_NDUvlrIegAo/SBJNVFisKPI/AAAAAAAAAAU/el3uyXD1hCM/S220/Ego.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>11</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1099363154373785575.post-2833024001082611727</id><published>2008-11-05T20:07:00.000-08:00</published><updated>2008-11-13T19:00:51.046-08:00</updated><title type='text'>Capítulo 11: Entre Sombras Y Demonios</title><content type='html'>Pisadas lentas y tranquilas retumbaban en los pequeños pasillos de una estructura sin ventanas, venas de un cuerpo de ladrillo grisáceo apenas iluminadas por lujosas antorchas ubicadas en los techos. Una sombra alta perteneciente a un hombre encapuchado danzaba débilmente con los tenues destellos de las flamas, una escena un tanto lúgubre a contemplar.&lt;br /&gt;   Odiaba que lo llamaran de la total y completa nada, sobretodo cuando se encontraba dentro de su laboratorio. Era su “tiempo de recreación”, cualquier reunión que los demás Daevas realizaran no podían ser más importantes que las verdades que siempre lo esperaban para ser descubiertas, esfuerzos cuyos frutos sólo podían ser cosechados tras horas, no, días de intensas investigaciones. Ellos jamás comprenderían la trascendencia de sus esfuerzos y era por eso que los despreciaba tanto.&lt;br /&gt;   El pasillo comenzó a ensancharse y entradas hacia otros pasillos surgieron dando como señal de que se acercaba a una de las áreas importantes del lugar. Tras un par de minutos el hombre se encontraba tras un enorme portón de piedra, blanco y brillante como el marfil pareciendo ser imposible de abrir sin usar la fuerza de una docena de bestias. Sin embargo apenas se encontraba a unos pasos frente a éste cuando por voluntad propia cedió lentamente hacia dentro con un grave y sonoro crack. El interior era tan oscuro como todos los pasillos siendo apenas iluminado por las débiles velas de un gran candelabro dorado en el techo. El cuarto era circular y alto, tan empolvado como para suponer que no había sido utilizado desde algún tiempo considerable, con gradas de tres niveles ascendentes alrededor siendo perfecto para dirigirle la palabra a un gran número de personas desde el centro aunque en ese momento nadie ocupaba ese lugar.     &lt;br /&gt;- Llegas tarde, profesor- musitó una voz fría desde el interior.&lt;br /&gt;   Reprimiendo un gruñido de enfado se adentró con su paso habitual al cuarto percatando la presencia de ocho personas más sentadas todas en las gradas aunque, pensándolo mejor, “seres” sería lo más aplicable. El dueño de la voz fría se encontraba en la grada central frente a él y los otros dispersados en las demás gradas, ninguno demasiado cerca del otro como si fueran fieras orgullosas incapaces de compartir un mismo territorio.&lt;br /&gt;   Cada presencia emanaba una sensación diferente que trazaban desde el egoísmo y la maldad concentrados a niveles inconcebibles hasta la demencia e irracionalidad tan caóticas que eran incapaces de ser definidas por las mentes más brillantes. Pero entre ellas sólo una se mantenía en un equilibrio perfecto, puro, intocable por toda influencia positiva o negativa y era esa presencia la que el profesor más temía. A diferencia de los demás cuyos actos siempre podían ser predichos como perversos o destructivos eran sólo los de motivos ocultos como los de él de quienes uno nunca puede esperar nada.&lt;br /&gt;   Entonces se percató de la débil presencia que se encontraba una grada inferior a la del dueño de la voz que lo recibió a tan sólo unos metros a su izquierda, donde un gran bulto hecho ovillo gruñía débilmente lleno de dolor apenas iluminado por la luz del candelabro al igual que el charco de sangre a lado de él. El profesor lo reconoció de inmediato.&lt;br /&gt;   - ¡Xorsbew! ¿Pero qué te ha pasado?&lt;br /&gt;   - No te preocupes. El castigo de sus fracasos no equivale a los de su vida.&lt;br /&gt;   Entonces comprendió con ira la verdad detrás de esos ojos esmeralda que lo miraban con curiosidad desafiante.&lt;br /&gt;   - Ulquiorra, hay un límite para todo. Que seas el favorito del Señor no te otorga la autoridad de actuar como te plazca.&lt;br /&gt;   - ¿Oh? Al contrario.&lt;br /&gt;   Levantándose de la grada descendió hasta llegar al mismo nivel del profesor, elegancia agraciando sus movimientos como siempre, frialdad que asesinaba toda posibilidad de ser humano en sus facciones.&lt;br /&gt;   - El hecho de que él aun siga con vida demuestra que yo no actúo bajo mis propios impulsos. Da gracias de que tu creación aun posea utilidad a nuestro Señor. Toma asiento.&lt;br /&gt;   Furioso e incapaz de tomar acción alguna guardó sus palabras y caminó a las gradas más cercanas a la entrada teniendo a los demás lo más lejos posible, escuchando una serie de risas reprimidas entre siseos que le resultaban desagradablemente familiares. Ulquiorra se dirigió hacia el centro de la sala, ambas manos en sus bolsillos, sus pasos suaves magnificados por la amplitud del cuarto.&lt;br /&gt;   - Daevas- comenzó ásperamente-, supongo que saben el por qué los he llamado de esta manera tan súbita. Los Dueños han comenzado a salir de la tierra como sabandijas extrañando el sol sin lugar a donde ir ni donde esconderse, sus raíces desenterradas por nosotros. Es nuestro turno como jueces y ejecutores en esta tierra blasfemada por quienes la rondan de reestablecer el orden perdido y para eso necesitamos de aquello que debidamente nos pertenece: las Reliquias.  &lt;br /&gt;   - Querido Ulquiorra- comenzó una voz femenina con un tono sarcástico y seductor en su voz, sentada en el lado opuesto del profesor a lado de la entrada-, siento romper tu poético discurso pero veo que estamos olvidando al enano.&lt;br /&gt;   Era obvio que a Ulquiorra le desagradaba tanto a esa mujer como a sus interrupciones pero debido a su naturaleza de represión era imposible distinguir el sentir a simple vista.&lt;br /&gt;   - El Séptimo debió ser enviado antes de tiempo ya que su objetivo fue localizado por la fuerza militar de Feremuth poniendo en riesgo la Reliquia. Puede que controlemos a esos monos armados en masas gracias a las cadenas que tenemos sobre Farouk pero nunca debemos de olvidar de sus impulsos como bestias.&lt;br /&gt;   - ¿Y por qué enviaste a nuestra bestia también antes de tiempo sólo para que fracasara?- atacó de nuevo con veneno en sus palabras.&lt;br /&gt;   - La misión de Xorsbew era la de investigar los paraderos de su Reliquia costara lo que costara, no que se enfrentara a ella directamente sin conocer sus características ni las de su Dueño.&lt;br /&gt;   - Para ser agentes del Destino éste tiende a darnos la espalda aun antes de comenzar, ¿no crees, Ulqui?&lt;br /&gt;   Ésta vez la voz era grave y áspera, inyectada de malignidad en cada palabra que se arrastraba por su boca como si clavara un puñal poco a poco disfrutando de cada sensación. El hombre estaba sentado en la última grada no muy lejos de la mujer, con una sonrisa macabra cruzando sus labios, poseedor de un aire imposible de considerar ni como amigo ni aliado en ningún momento. Y sin embargo existía un destello de elegancia masculina en él aunque más recia que la de Ulquiorra.&lt;br /&gt;   - Aún no hemos tomado nuestro verdadero papel, nada está decidido todavía.&lt;br /&gt;   - ¿Está muerto Vega?&lt;br /&gt;   Ulquiorra guardó silencio de inmediato con una expresión sobre su rostro aun más vacía que de lo habitual cuando el hombre que se encontraba en la grada más alta a sus espaldas se hizo notar con una voz joven, sabia y temible como ninguna otra. Emanaba una presión extraña a su alrededor como si su sola presencia volviese inferior a todo quien o que lo rodease dándole una imagen de omnipotencia divina, inclusive.&lt;br /&gt;   Manteniendo sus palabras en su boca por un par de segundos, Ulquiorra calculaba el efecto que éstas tendrían si las liberaba. No tenía otra opción.&lt;br /&gt;   - No. El Asura aun respira.&lt;br /&gt;   Muecas negativas se expandieron en cada Daeva. Unas, como la del profesor, expresaban un gran interés, otras impresionadas, una diferente y la última, la que se posó sobre los finos labios del joven que había acabado de perturbar a Ulquiorra, se curveó en una sonrisa de emoción pura.&lt;br /&gt;   - ¿Cómo es eso posible?- irrumpió una voz madura-. El Señor mismo se reveló ante él.&lt;br /&gt;   - ¿Quizá hay algo más que no nos hayas dicho, Ulquiorra?- cuestionó esta vez una voz joven y muerta de sentimientos.&lt;br /&gt;   - Nada que ustedes no puedan suponer. Genesis aún está cerca de él y eso es lo que importa. En donde esté él estará la Reliquia. Aun así, a pesar de haber sobrevivido sus fuerzas en este momento están cercanas a nulas, cualquiera de nosotros podría arrebatársela sin el menor esfuerzo.&lt;br /&gt;   - ¿Y el problema es?&lt;br /&gt;   - Los Sanjin están con él.&lt;br /&gt;   Otro silencio general. El ambiente se había tornado todavía más incómodo que al principio pero el joven que había acabado de hablar era el único que deseaba seguir cuestionando.&lt;br /&gt;   - De los tres hermanos sólo el mayor representa un valor cercano a amenaza, los otros dos son demasiado jóvenes. Y si el estado de Vega es el que tú dices sólo se necesitaría a uno de nosotros de alto rango para adquirir ambas Reliquias.&lt;br /&gt;   - La Señora ha ordenado que por el momento no realicemos acto alguno que concierne al Asura así que no hay punto en seguir trazando probabilidades de éxito. Más importante, tenemos dos Reliquias más ubicadas aparte de la del Séptimo las cuales debemos de recuperar de inmediato. Profesor.&lt;br /&gt;   Éste reaccionó sorprendido. No esperaba entrar al campo de batalla tan rápido y en ese momento se encontraba justo en medio de un experimento crucial sobre los orígenes de y la oscuridad.&lt;br /&gt;   - Cura a Xorsbew, contrarresta sus debilidades contra la Reliquia de los Orochi y envíalo de nuevo al desierto de Laguna. Esa Reliquia debe de estar en nuestra posesión con un margen de error inexistente. ¿Comprendes mis palabras, Daeva?&lt;br /&gt;   Su mirada asesina se enfocaba en él atravesando su mente y alma como una navaja afilada, reduciendo todas sus objeciones e ideas en una sola sílaba.&lt;br /&gt;   - … si.&lt;br /&gt;   Ulquiorra lo miró por un momento más antes de dirigirse hacia el hombre de voz madura que se sentaba en la primera grada a su izquierda. Mirada tranquila y a la vez llena de ambición, vestido de un chaleco azul con dos mechones de la frente peinados fijamente sobre su cabeza como dos cuernos delgados algo elegantes.&lt;br /&gt;   - Seymour- prosiguió Ulquiorra-, el Clan Arrean se encuentra oculto en la isla de Circe, un poco más de doscientos cincuenta millas al este de Dabris. Estarás pisando sus costas lo más rápido que te lleven tus alas.&lt;br /&gt;   Poniéndose de pie lentamente le dio la más leve de las sonrisas tras luego inclinarse en señal de reverencia aunque muy entre líneas se podía distinguir cierta máscara de falsedad.&lt;br /&gt;   - Lo que ordene la mano derecha del Señor. Partiré en este mismo momento.&lt;br /&gt;   Sin que nadie dijera palabra alguna Seymour cruzó el recinto lentamente y desapareció tras el marco de la entrada sin dejar de sonreír en lo absoluto, sus pasos desvaneciéndose a silencio en poco tiempo.&lt;br /&gt;   Las risas macabras de hacia el principio de la reunión volvieron a surgir con mayor intimidación y volumen acercándose a carcajadas molestando a Ulquiorra en más de una manera.&lt;br /&gt;   - ¿Existe algún motivo por el cual debas reír de esa manera, Sexto?&lt;br /&gt;   Sus ojos ocultos tras las gafas rojas lo miraban vorazmente pero a pesar de su monstruosidad él poseía suficiente cordura como para conocer su lugar en el mundo. Aliento frío emanando de su boca tras un suspiro, su larga lengua cruzó sus colmillos una sola vez con un gusto inexplicable.&lt;br /&gt;   - Nada en especial. Sólo hace una bella noche de luna allá afuera…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1099363154373785575-2833024001082611727?l=thezimitarchronicles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/feeds/2833024001082611727/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1099363154373785575&amp;postID=2833024001082611727' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default/2833024001082611727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default/2833024001082611727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/2008/11/captulo-11-entre-sombras-y-demonios.html' title='Capítulo 11: Entre Sombras Y Demonios'/><author><name>Vega H. Mendoza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07193246682816708893</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_NDUvlrIegAo/SBJNVFisKPI/AAAAAAAAAAU/el3uyXD1hCM/S220/Ego.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1099363154373785575.post-4854793317445110506</id><published>2008-10-08T23:03:00.001-07:00</published><updated>2008-11-13T18:59:24.657-08:00</updated><title type='text'>Capítulo 10: Desviaciones</title><content type='html'>- ¿Cuánto falta?&lt;br /&gt;   - Falta poco- respondió un Thanos algo impaciente ante la incontenible curiosidad del hermano menor.&lt;br /&gt;   Durante cuatro días había viajado el grupo improvisado siguiendo la costa hacia el sur con Thanos y Vega abriendo el paso aunque el segundo no había soltado palabra alguna desde el desafortunado incidente donde el número de la compañía aumentó por dos. Detrás de ellos les seguía Axis atacando incansablemente con una serie de preguntas irrepetibles, la mayoría de las veces poco inteligentes y en su totalidad inútiles. Un poco más atrás cabalgaba la bolsa de carne y risas de Irv sobre la inagotable demencia que era Sora cuya existencia no daba espacio a la cordura. Y al final del grupo, completamente extenuada por el ritmo de los demás, con un poco de celos hacia Sora por el lugar que había tomado en la vida de Irv y desesperada por comenzar su entrenamiento les seguía Cecil cuyas manos ahora cubiertas de cayos por el entrenamiento sólo conocían a su nuevo tesoro recorriéndolo una y otra vez como si el aferrarse a ella fuera su motivo por existir.&lt;br /&gt;   El sol comenzaba a ocultarse tras la colina más lejana y a pesar de que Dabris no yacía a una distancia muy grande la noche los alcanzaría antes de que llegaran a su destino. Thanos divisó un gran árbol con el tronco completamente arqueado a unos cuantos metros de ellos y la improvisación le siguió a la decisión.&lt;br /&gt;   - ¿Qué tan poco?&lt;br /&gt;   - Ya llegamos- gruñó utilizando el último fragmento de paciencia que le restaba.&lt;br /&gt;   Thanos se detuvo frente al árbol mientras los demás lo veían con curiosidad como si hubiera algo de especial en él.&lt;br /&gt;   - Aquí pasaremos la noche para llegar a Dabris mañana a mediodía. Sora, busca leña para la fogata; Axis, consigue alimentos para la noche viendo que nuestras provisiones están por agotarse. Caza si es necesario.&lt;br /&gt;   Axis asintió y Sora comenzó a quejarse con sonidos onomatopeyas ilegibles pero alejándose a fin de cuentas arrastrando los pies mientras Irv la seguía con prisa por un motivo que su hermana negaba inconcientemente. Cecil se preguntó como cazaría el hermano menor si no portaba arma alguna o al menos no ha la vista.&lt;br /&gt;   Vega se acercó a la base del tronco y se sentó pesadamente encorvándose un poco adquiriendo una postura similar a que dormitaba aunque eso fuese poco probable. Thanos se encontraba extrayendo botellas de agua y demás utensilios de las profundidades de su abrigo a lado del árbol en silencio, planeando probablemente lo que habrían de hacer el día siguiente, datos que no había compartido aun con Cecil, y la ignorancia y el hecho de que no se sentía parte del grupo la incomodaba enormemente y la hacían sentirse inútil. Estaba harta de aquella sensación.&lt;br /&gt;   El hermano mayor se percató de las turbulencias mentales de la joven y abandonó lo que estaba haciendo.&lt;br /&gt;   - ¿Algún problema, Cecil?&lt;br /&gt;   Alarmada por ser interrumpida de sus pensamientos no le fue posible evitar dar un pequeño brinco a lo cual sonrió levemente con pena. Pero no deseaba reaccionar así, no quería decir “no, todo está bien” para ocultar sus deseos y temores. Deseaba cumplir sus deseos y recuperar, aun si no fuese el panorama completo, un fragmento de la felicidad que alguna vez poseyó. Deseaba aprender a luchar por él.&lt;br /&gt;   - Thanos, ¿cuándo comenzaré con mi entrenamiento?&lt;br /&gt;   Se detuvo en seco ante sus palabras. Se alzó lentamente hasta la altura de los ojos de Cecil mirándola con un aire de suma seriedad y una madurez más allá de su edad.&lt;br /&gt;   - ¿Por qué tantas ansias? ¿Pretendes usar a Génesis en algún plazo de tiempo corto?&lt;br /&gt;   - ¡No, no, nada de eso! Sólo… sólo necesito que me entrenes. Tú me lo prometiste.&lt;br /&gt;   La miró de nuevo pero esta vez de una manera un tanto analítica, como si tratara de leer sus intenciones y Cecil no dudó que fuese capaz de ello. Sorpresivamente Thanos sonrió levemente llevándose la mano a la frente como lo hacía seguido.&lt;br /&gt;   - Tu intensión para usar a Génesis ha cambiado en estos días y me alegra saber que fuese antes de llegar a Dabris. Obviamente no lograrás completar tu entrenamiento en una sola noche, es simplemente imposible, pero al menos aprenderás los básicos.&lt;br /&gt;   Cecil no sabía reaccionar ante esto y estaba limitada a observarlo sin pestañear ni emitir sonido alguno hasta que un muy leve gruñido interrogante surgió de su garganta.&lt;br /&gt;   - Verás, como te dije aquella vez cuando recibiste a Génesis, tu arma no funciona en su verdadero potencial si las emociones incorrectas están en el camino. Las ansias tanto de obtener poder como de usarlo te cegaban y te impedían conectarte con la verdadera forma de ella pero ahora todo esto se ha tornado en el elemento puro de Génesis, su verdadera naturaleza.&lt;br /&gt;   - Y ésa es…- le siguió tratando de comprender las palabras que había oído.&lt;br /&gt;   - “Vida”. Protegerla es una rama de ella y un buen comienzo aun si está remotamente alejado del verdadero significado de la vida. Proteger a tu hermano te ha llevado a ello.&lt;br /&gt;   - ¿Qué? ¿Proteger a ese monstruo chillón de si mismo? ¡No juegues con eso! No me provoca la más mínima gracia…&lt;br /&gt;   Thanos sonrió de nuevo esta vez riendo un poco viendo lo sonrojada que se había puesto ella enojándola sumamente.&lt;br /&gt;   - Bueno, al menos lo sientes. Como mantener ese sentimiento mientras entrenes o pelees será lo más difícil pero si no lo haces Génesis no será nada más que una katana normal atada a una existencia igual a la de cualquier otra arma. Las técnicas y habilidades tendrás que desarrollarlas y dominarlas por ti misma, nadie podrá enseñarte esto.&lt;br /&gt;   - ¿Con excepción de Vega?&lt;br /&gt;   Éste tosió levemente y adoptó el silencio de siempre, retomando su postura de viajero cansado. Thanos la miró con una expresión obvia.&lt;br /&gt;   - Eh… no contaría con eso.   &lt;br /&gt;   Pasos cercanos, Sora e Irv regresaban cargando unos cuantos leños viejos siendo la mayoría cargados por el infante mientras que sólo uno lo arrastraba con apatía su superiora muy seguramente desde que lo encontró. Con un gruñido de cansancio Sora lo arrojó en un espacio sin basura mientras que Irv se dedicó a formar una base decente para la hoguera entretenido con el reto. Cecil miraba a Sora un tanto molesta.&lt;br /&gt;   - ¿Qué me ves, chica novicia? ¿Tengo algo en la cara o qué?&lt;br /&gt;   - Nada, nada, como si me provocara interés fijarme en una imperfección facial, chica tuerta.&lt;br /&gt;   Sora estalló en un grito furioso e incrédulo y fue necesario que el recién llegado Axis la sujetara por los brazos para impedir que se lanzara a golpes contra Cecil. Después de calmarla el hermano menor mostró cinco liebres muertas con quemaduras extrañas en el cuerpo que traía atadas sobre sus hombros y las intenciones violentas de Sora se transformaron en hambre voraz por saciar. Cecil se preguntó como fue Axis capaz de cazarlas en tan poco tiempo y se percató que la serie de secretos que rodeaba a los hermanos iba más allá de su comprensión.        &lt;br /&gt;   - Uhm… creo que necesitaremos fuego…&lt;br /&gt;   - ¡A mí no me importa!&lt;br /&gt;   - Olvídalo, no pienso cargarte hasta Dabris si te enfermas del estómago. Sólo uno de nosotros puede usar fuego…&lt;br /&gt;   Ambos hermanos giraron hacia el mudo que reposaba debajo del árbol quien fue incapaz de no sentir la presión de sus miradas. Abriendo levemente un ojo oculto detrás de su cabello lacio se encontró con los ojos brillosos de Sora que parecían escurrir lágrimas de esperanza infantil. Era imposible negarse a esos ojos, sobretodo por la molestia que provocaban.&lt;br /&gt;   - Ignis.&lt;br /&gt;   Una débil chispa de fuego brotó de entre los troncos y en unos segundos ya se había transformado en una viva fogata proveedora de alegría de la hambrienta chica cuya liebre fue la primera en arder.&lt;br /&gt;   - ¡Espera! ¡Aun ni siquiera le has quitado el interior!&lt;br /&gt;   - ¡No importa, así sabe mejor!&lt;br /&gt;   Cecil simplemente se mantenía al margen de la disputa entre hermanos esperando su turno para comer fuera de peligro. Irv se balanceaba detrás de ellos tratando de formar parte de la acción cuando en un momento de descuido cruzó miradas con su hermana para luego retirarla violentamente. Cecil no pudo evitar sentir una punzada de culpabilidad.&lt;br /&gt;   - Axis, dale las liebres a Sora.&lt;br /&gt;   - ¡Pero se comerá todas!&lt;br /&gt;   - No lo hará, no te preocupes.&lt;br /&gt;   Thanos había entrado a la escena y ambos hermanos se habían calmado forzadamente demostrando una vez más la autoridad que representaba ante el grupo.&lt;br /&gt;   - Ahora necesito que ayudes a Cecil con su entrenamiento.&lt;br /&gt;   El impacto de tales palabras fue obvio. Cecil soltó su quijada hasta su límite, Axis se tornó blanco como un papel, Irv lo miró pasmado e incrédulo, Sora soltó la liebre cuya pata ya estaba masticando e inclusive Vega se reincorporó inmediatamente con un sin fin de palabras en la punta de su lengua. Cecil se preguntó si ese movimiento tan drástico había sido respuesta a su pesar hacia su Irv.&lt;br /&gt;   - ¿Qué necesitas que haga? – preguntó Axis.&lt;br /&gt;   - Nada complicado. Caminemos hacia acá.&lt;br /&gt;   El hermano mayor se alejó de la base del árbol con Axis y Cecil siguiéndolo y se adentró a un claro que se encontraba no lejos de la fogata siendo iluminado por la luna. Thanos se detuvo y ambos acompañantes se distanciaron intuitivamente como si fueran a combatir pero Cecil no se sentía en lo más mínimo cómoda al respecto.&lt;br /&gt;   - Cecil, desenfunda a Génesis.&lt;br /&gt;   - ¿Eh? Un momento, ¿qué se supone que voy a..?&lt;br /&gt;   - Haz lo que te pido, todo será explicado en breve.&lt;br /&gt;   Un tanto nerviosa hizo caso y lentamente desenfundó su katana sosteniéndola sin ángulo fijo frente a ella. Thanos sonrió.&lt;br /&gt;   - Muy bien. Ahora, trata de cortar a Axis.&lt;br /&gt;   - ¡¿QUÉ?!- estalló ella mientras Axis sólo lo veía un tanto curioso esta vez-. ¡¿Quieres que corte a un niño desarmado?! ¡Estás loco!&lt;br /&gt;   - Si lo juzgas como un niño desarmado estás muy equivocada, Axis no es ninguno ni otro. Estás por comprender mis palabras.&lt;br /&gt;   - ¿Qué se supone que haré yo?- intervino Axis algo entusiasmado aunque trataba de ocultarlo.&lt;br /&gt;   Thanos lo analizó esta vez algo curioso pero al final sólo sonrió.&lt;br /&gt;   - “Esquiva”. Así de sencillo.&lt;br /&gt;   Y del rostro expectante de Axis surgió algo inesperado y nunca antes visto por Cecil. Una sonrisa increíblemente amplia, increíblemente deleitada.&lt;br /&gt;   - ¡Perfecto!&lt;br /&gt;   Acto seguido, Axis cambió su postura enderezándose completamente y rodeando con su mano izquierda la muñeca de su otro abrazo, justo debajo del único guante que portaba.&lt;br /&gt;   - Ésa “postura” no será necesaria, Axis. Sólo evitarás todo contacto, no contraatacarás de ningún modo. ¿Comprendes?&lt;br /&gt;   Ahora fue una mueca de decepción la que adoptó y regresó a su postura original. Cecil ahora estaba confundida y enojada, no encontraba sentido alguno en ese “entrenamiento”.&lt;br /&gt;   - Intenta atacarme, entonces.&lt;br /&gt;   - No, de ninguna manera. No se quién creen que eres pero sólo eres un niño, no quiero herirte. Además, ¡¿qué aprenderé con todo esto?!&lt;br /&gt;   Thanos negó con la cabeza un tanto decepcionado.&lt;br /&gt;   - ¿Recuerdas lo que te mencioné hace unos minutos sobre la naturaleza de Génesis? Su esencia es “Vida”, protegerla es su expresión más clara. Necesitas aprender a conectarte con esa esencia en todo momento, ya sea frente a un enemigo que sólo inspire odio en ti hasta contra un “indefenso niño”.&lt;br /&gt;   - Entonces quieres decir que Génesis…&lt;br /&gt;   - Precisamente. Si logras completar con ésta parte del entrenamiento serás capaz de otorgarle la verdadera forma a Génesis.&lt;br /&gt;   Los ojos de Cecil brillaron por un segundo. Conseguir tal logro tan rápido sería un paso más cerca para ganarse la confianza de su hermano aun si es de una manera un tanto rebuscada. Le enseñaría a protegerlo. Pero aun tenía una duda.&lt;br /&gt;   - Aun así no veo cómo el hecho de herirlo me enseñará el sentimiento de proteger a las personas. Perdón pero no encuentro sentido en eso…&lt;br /&gt;   - De hecho es muy simple. A menos de que logres darle la verdadera forma a Génesis…&lt;br /&gt;   Su expresión se volvió completamente sombría y careciente de sentimiento, mostrando la superficie de una faceta de él la cual Cecil no conocía aún, inspirándola completa desconfianza y temor.&lt;br /&gt;   - … JAMÁS lograrás herir a Axis.&lt;br /&gt;   Las palabras intrigaron e impactaron a la joven pero aun así no era capaz de comprenderlas. Pero de alguna manera el ver a Axis frente a él con tales ansias de pelear la empujaban a confiar en las palabras de Thanos.&lt;br /&gt;   - Muy bien… lo haré.&lt;br /&gt;   Esta vez inclinó a Génesis frente a ella apuntando justamente hacia su oponente tratando de ordenar sus pensamientos e intensiones. Cortarlo, una herida era todo lo que necesitaba, sonaba increíblemente sencillo.&lt;br /&gt;   Sora e Irv ya se las habían acercado sin cruzar las espaldas de Thanos pero la sorpresa había sido Vega que en un momento en donde nadie se percató se había posicionado justo a lado del hermano mayor aunque un par de pasos atrás.&lt;br /&gt;   - No debes- le susurró de la manera menos notoria posible-. Axis todavía no está en control total. Raijin puede cambiarlo todo y tú lo sabes.&lt;br /&gt;   - Cualquiera que sea la situación al respecto tengo la capacidad de controlarla. Además, tú estás aquí.&lt;br /&gt;   Thanos sonreía de nuevo aunque probablemente esa expresión cargaba un doble sentido.&lt;br /&gt;   - Me das demasiado crédito. Sólo evítame la molestia de tomar papel en esto.&lt;br /&gt;   Y sin ningún acto más se dio media vuelta y regresó hacia la base del árbol sin mirar atrás en ningún momento. El hermano mayor soltó un suspiro un tanto frustrado.&lt;br /&gt;   - Cecil, ahora o nunca.&lt;br /&gt;   Ella asintió. Tornando todo en un impulso más que en una razón comenzó a correr torpe y pesadamente, lo más aprisa que pudo sintiendo aun el cansancio del viaje pero si realmente quería conseguir progreso debía de sacrificarse.&lt;br /&gt;   En segundos que parecieron eternos redujo la distancia entre ella y Axis a nada teniéndolo inmóvil y sereno frente a ella. Lanzaría el corte hacia la pierna para reducir el riesgo.&lt;br /&gt;   La katana silbó al cortar el viento… y nada más. De alguna manera inexplicable Axis se movió tan sólo un paso hacia la izquierda en una fracción de segundo imperceptible eludiendo el ataque por completo. Más confundida que antes y un tanto frustrada lanzó un corte más donde de nuevo sólo cortó el aire alimentando sus sentimientos negativos de nuevo.&lt;br /&gt;   Lo que prosiguió durante minutos eternos fue una serie interminable de ataques carecientes de sentido que sólo dañaban a la nada siendo todos esquivados por movimientos simples y poco extenuantes dándole la ventaja a Axis en cuanto durabilidad.&lt;br /&gt;   Entonces Cecil encontró una oportunidad. Su oponente se había tropezado con un tronco que había fallado en identificar y se vio incapaz de moverse aun si fuese por un segundo. Un segundo era todo lo que necesitaba.&lt;br /&gt;   Ya no le importaba medir el daño que realizaría, un corte era todo lo que necesitaba y éso le daría. Alzando la katana sobre su cabeza lanzó un corte completamente vertical, salvaje y careciente de toda preocupación posible. Era imposible de esquivar.&lt;br /&gt;   Sus brazos se detuvieron al ser incapaces de proseguir con el corte sintiendo como si se hubieran detenido en seco, probablemente contra el cuerpo de Axis que ahora debería de encontrarse gravemente herido. Abrió los ojos.&lt;br /&gt;   Génesis estaba detenida en pleno aire, flotando, atrapada por una fuerza invisible e imposibilitada de todo contacto hacia Axis quien ahora sonreía macabramente. Cecil no lograba comprender.&lt;br /&gt;   - Niño te reconozco que quizás… pero desarmado es completamente incorrecto.&lt;br /&gt;   Sin control alguno sobre la katana ésta golpeó con su mango la frente de Cecil, luego debajo del cuello y numerosas veces más en su abdomen haciéndola retroceder con cada golpe hasta lanzarla contra el suelo, sin aire y adolorida a más no poder, incapaz de ponerse de pie siquiera. Axis frunció el seño un tanto decepcionado.&lt;br /&gt;   - ¡Suficiente!- intervino Thanos con una expresión aun más seria que antes-. No tiene caso proseguir, dejémoslo hasta aquí por ahora.&lt;br /&gt;   La mirada de Cecil se ocultaba entre la maleza pero si pudiera ser vista una expresión teñida de incomprensión e ira sería de esperar. Sintió pisadas cercanas y Sora apareció en su campo de vista hincándose a lado de ella con una expresión divertida sobre su rostro.&lt;br /&gt;   - Chica novicia a fin de cuentas, ¿eh? Si no puedes tocar al “hermanito”, ¿cómo piensas golpearme a mi, eh? ¡No tienes remedio!&lt;br /&gt;   Tan enfurecida que deseaba propinarle un golpe a puño cerrado con todas sus fuerzas, tan debilitada que era incapaz de hacerlo, la situación sólo incrementaba su frustración. Ahora fue Thanos quien se le acercó apartando a su hermana.&lt;br /&gt;   - No aplicaste ni una pizca de la teoría que te compartí, ¿y así piensas dominar a Génesis? A Vega no le gustará esto. Quizá realmente tengamos que dejarte en Dabris junto con tu hermano. No hay espacio para ustedes en nuestro viaje.   Y sin esperar respuesta alguna todos se alejaron de ella dejándola sola sin ofrecerle ayuda, acompañada sólo por su decepción y enojo hacia si misma y Génesis al alcance de su mano optó por pasar así la noche oculta entre la maleza, invisible para todos, un lugar seguro, en donde su techo sin límites era el cielo de la noche en donde la luna brillaba para ella.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1099363154373785575-4854793317445110506?l=thezimitarchronicles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/feeds/4854793317445110506/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1099363154373785575&amp;postID=4854793317445110506' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default/4854793317445110506'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default/4854793317445110506'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/2008/10/captulo-10-desviaciones.html' title='Capítulo 10: Desviaciones'/><author><name>Vega H. Mendoza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07193246682816708893</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_NDUvlrIegAo/SBJNVFisKPI/AAAAAAAAAAU/el3uyXD1hCM/S220/Ego.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1099363154373785575.post-6236892526757785945</id><published>2008-08-22T00:15:00.000-07:00</published><updated>2008-11-13T18:31:24.632-08:00</updated><title type='text'>Capítulo 09: Eclipses Que Trascienden</title><content type='html'>Un relámpago lejano partió el cielo nocturno señalando el final de una tormenta más y el comienzo de otra sobre el mar de rascacielos negros, la ciudad eternamente oscura de Feremuth, la prueba de la cúspide de tecnología militarizada de Zimitra.&lt;br /&gt;    Teñida por luces verdes en cada poste de luz e iluminaciones en sus edificios su aspecto lúgubre siempre era predominante cambiando sólo de día por deprimente cuando el casi insignificante sol apenas se filtraba en las nubes tornando la ciudad grisácea. A pesar de sus enormes dimensiones y tecnología avanzada Feremuth sólo era frecuentada por extranjeros en términos de negocios siendo en su mayoría ilegales por el lado justo de la ley aunque aun así permitidos por su lado corrupto.&lt;br /&gt;   Los toques de queda con soldados armados desde ametralladoras hasta visores infrarrojos patrullando las calles gran parte de la noche habían inyectado miedo entre los habitantes ya que éstos tenían ordenados disparar a cualquier individuo que encontrasen, ignorando distinción de edad o sexo. Pero al parecer había alguien en particular que ignoraba las leyes esa noche.&lt;br /&gt;   Era una figura pequeña y ágil conocedora de las sombras de la ciudad cruzando calle tras calle con un silencio casi nulo siendo muy difícil de percatar inclusive para el mismo ejército. Ocultaba sus colores con una capucha negra siendo solamente visibles los finos guantes blancos que surgían a la vista cada vez que corría aunque el verdadero éxito de su invisibilidad era el hecho de que conocía las rutas y horarios de cada escuadrón.&lt;br /&gt;   Al fin había alcanzado la calle principal pero, como era de esperarse, era de las más frecuentadas por los soldados siendo movilizados mediante carros blindados y motocicletas con armas de alto calibre ajustadas a ellas todos portando el símbolo de dos serpientes entrelazadas alrededor de una espada siendo el escudo de Feremuth. Los soldados portaban un traje de una solo pieza similar a hule negro y sobre él se ajustaban el cinturón y chaleco que portaban las armas pequeñas y su respectivo casco que poseía un visor negro que cubría completamente sus rostros dependiendo la visibilidad del soldado completamente en las pantallas dentro de éste. La superación de la tecnología tendía a la degradación de los sentidos del hombre, al parecer.&lt;br /&gt;   Después de analizar la situación tediosamente concluyó que debido al nivel de vigilancia le sería imposible cruzar la calle principal sin ser vista y tomar desviaciones provocaría que no llegara a tiempo a su destino así que no tenía otra opción más que forzar una oportunidad. De las profundidades de sus ropas extrajo una esfera de cristal tan pequeña como una naranja con un líquido negro nebuloso girando dentro. Calculando el momento preciso lo arrojó suavemente sobre la banqueta rodando lentamente pero sin dificultad hacia el carro militar más cercano sin ser visto por nadie debido a su tamaño, directamente hacia la llanta del vehículo en movimiento.&lt;br /&gt;   Nadie se lo esperaba, apenas la esfera fue destruida y el líquido negro dentro de ella se expandió con una fuerza tan potente que volteó el carro hacia atrás y arrojando a todo soldado desafortunado a numerosos metros de altura. Pero el efecto más importante de la sustancia era la nube negra que se creó después de su contacto con el aire cubriendo la calle principal completamente y otras calles cercanas a ella, lo suficientemente densa que ni siquiera los soldados podían ver a través de ella con sus visores. Ésa era su oportunidad.&lt;br /&gt;   Perdiendo todo sigilo ahora innecesario cruzó la calle tan rápido como pudo escuchando los gritos de órdenes comandadas de no disparar a solo escasos metros de distancia sintiendo el movimiento rápido y desordenado de hombres apuntando sus armas ciegamente. Guiándose por memoria solamente prosiguió su camino a través de otra calle más pequeña, dobló una esquina, cruzó dos calles más y para cuando había llegado a la nueva área la nube negra ya había comenzado a disiparse. No se había equivocado, había alcanzado el parque de la ciudad y el punto de encuentro ya estaba cerca.&lt;br /&gt;   El parque era la zona más grande sin rascacielos de toda la ciudad, un recuerdo de lo que Feremuth alguna vez fue. El camino estaba hecho con ladrillo blanco amplio con numerosos árboles antiguos, faroles de metal aun funcionando y bancas de madera alrededor y un pequeño kiosco de ladrillo y loza en el centro. Un gran lago se extendía en el lado este del parque en donde habitaban numerosos patos y peces, pero eso había sido años atrás y ahora todo se encontraba abandonado por su gente y sus animales. La ciudad había ido muriendo a través de los años y nadie podía evitarlo.&lt;br /&gt;   Saliendo de sus pensamientos emprendió camino de nuevo adentrándose hacia las profundidades del parque siempre teniendo un ojo alerta. Puede que el parque no fuese del todo vigilado por los militares debido al poco acceso de los vehículos en él pero aun así éstos daban sus rondas a pie así que no debía bajar la guardia. Ya llevaba demasiado tiempo huyendo como para morir a manos de unos simios con armas.&lt;br /&gt;   Alcanzó el extremo del puente pocos minutos después y se detuvo en seco con miedo de lo peor. El no haberse encontrado a nadie en el parque le había sido demasiado extraño aunque tampoco podía descartar que su pequeña distracción no había obligado a los otros a pedir refuerzos. No lograba distinguir la presencia de nadie al otro extremo del puente pero a ese punto no le restaba opción que cruzarlo. Sus pasos rechinaban la madera vieja imposibilitándola de ir en silencio, manos tensas pero a la vez listas para actuar. El lago se encontraba tan oscuro que no lograba distinguir el reflejo de nada sobre él.&lt;br /&gt;   Rechinidos en el extremo contrario comenzaron a hacerse notar, alguien se acercaba lentamente hacia su encuentro. Manos rápidas salieron de su escondite una de ellos sosteniendo una esfera idéntica a la que había utilizado hacía tan solo unos minutos. No debía dudar en usarla.&lt;br /&gt;   - Luna Rhazi, deberías cuidar más de tus Esencias sobretodo en estos días de necesidad.&lt;br /&gt;   Suspiró aliviada. Aun si eso sonara como una reprimenda era mucho mejor a recibir un intento de disparo entre los ojos.&lt;br /&gt;   La persona misteriosa se volvió visible ante la luz de un farol del puente revelando un misterio aun mayor. Al parecer su existencia tampoco debía ser percatada ya que vestía una sotana negra con capucha similar a la de Luna pero con la diferencia de que tenía la cabeza descubierta revelando que portaba una máscara un tanto extraña. Ésta era blanca como el marfil y ambos perfiles eran diferentes siendo uno dueño de un ojo alegre con la mitad de los labios esbozando una mueca de agonía mientras el otro ojo tenía marcado una lágrima pero con la otra mitad de los labios siendo dueños de una sonrisa. No sólo eso pero su voz estaba deformada por métodos desconocidos y era imposible deducir si le pertenecía a un hombre o a una mujer. Lo único que restaba por distinguirse era el cabello que era lacio y negro cayendo hasta los hombros pero brillaba de una manera extraña dando la posibilidad de que hasta eso era falso.&lt;br /&gt;   Luna retiró la capucha de su rostro revelando su identidad. Era una mujer joven pero con la madurez en su mirada y el hecho de que portara anteojos redondos la hacían aparentar de mayor edad, cabello lacio y corto teñido de un color escarlata y ojos de color miel. Sus labios eran delgados y tenían una forma muy peculiar como si ella siempre sonriera muy levemente aunque un tanto triste.&lt;br /&gt;   Ambos personajes continuaron caminando hasta estar a cierta distancia prudente entre ellos pero con la frecuencia de sus encuentros esto se volvió más costumbre que precaución. Aunque Luna era quién no portaba máscaras ella tenía sus motivos en confiar en un completo extraño. &lt;br /&gt;   - La ocasión lo ameritaba. Últimamente la fuerza militar se ha comportado de una manera extraña, me he percatado de que han duplicado la cantidad de soldados que envían en el toque de queda y están ahora más armados que antes. Aun así… ¿qué noticias me traes del mundo exterior?&lt;br /&gt;   - Los Daevas han comenzado a moverse.&lt;br /&gt;   Se paralizó. Quizá en algún otro estado de humor no se hubiera sorprendido mucho pero viendo que su amigo anónimo siempre comenzaba con las noticias más optimistas comenzaba a dudar si quería saber las pesimistas.&lt;br /&gt;   - ¿Que ellos qué? No, es demasiado pronto.&lt;br /&gt;   - El clan Sheikah fue completamente devastado hace tan solo unos días y el príncipe del clan Orochi combatió contra el responsable.&lt;br /&gt;   - ¿Y lo derrotó?- interrumpió entusiasmada.&lt;br /&gt;   - No. Aunque logró escapar ya tienen en la mira a su Reliquia y ya han localizado otra. Inclusive en este momento los Daevas se están esparciendo por todo Zimitra buscando en cada rincón las Siete Reliquias y no se detendrán hasta tenerlas.&lt;br /&gt;   Sus nervios se hacían notar pero pensaba una y otra vez buscando posibles soluciones sin encontrarlas. Necesitaba más información primero.&lt;br /&gt;   - ¿Cuál es la otra Reliquia que tienen en la mira?&lt;br /&gt;   - La tuya, Luna.&lt;br /&gt;   - ¿Qué?- gritó casi entonando un chillido-. Pero… ¿cómo lo..? ¿Cuándo..? ¿Qué?&lt;br /&gt;   - He descubierto algo en la ciudad capital, algo que aun no comprendo el cómo pero es seguro. La posesión militar en Feremuth de hace veinte años fue dictada por el Rey de Zimitra, Rey Farouk, con la idea base del incremento de la tecnología militar con la aplicación de la alquimia. Aun así llegar a niveles tan drásticos para “invadir” una ciudad de su propio reino no tiene sentido alguno. Supongo que conoces el por qué.&lt;br /&gt;   Luna había cambiado su expresión totalmente mientras esas palabras se deslizaban en su mente reviviendo memorias desagradables. Se podía notar el rencor surgir en su mirada pero se controlaba enormemente por no perder los estribos.&lt;br /&gt;   - El clan de los Rhazi fue prácticamente exterminado- murmuró gravemente-. No podíamos combatir en nuestra propia ciudad ya que terminaríamos destruyendo nuestros propios hogares o asesinando a los Nómadas de Feremuth que juraron protegernos siglos atrás forzándonos a cooperar con sus demandas. Los que fueron capturados eran sometidos a incontables horas a trabajar en sus experimentos y quienes caían por el cansancio o se atrevían a rebelarse eran ejecutados. Y quienes lográbamos escapar a todo esto aun así éramos cazados y ejecutados también…    &lt;br /&gt;   - Lo cual me hizo pensar que el plan original del Rey no era tal cosa como la creación de armas de la alquimia sino algo más íntimo hacia el clan Rhazi en si. Algo que fuera más valioso que mil tropas enviadas a una ciudad armados para la guerra y tan importante como para reprimir sin piedad a su propia gente para conseguirlo.&lt;br /&gt;   - Mi Reliquia.&lt;br /&gt;   - Precisamente. Feremuth se ha vuelto en una prisión con la sola intención de exprimir la ubicación de la Reliquia de tu clan utilizando a tu propia gente como escudo para evitar una guerra civil. Pero has sobrevivido a todo esto…&lt;br /&gt;   - ¡Insinúas que mi vida me importa más que a la de mi gente!&lt;br /&gt;   - No, no, no osaría pensar tal cosa, mucho menos de una mujer con un valor tan puro como el tuyo. Fue por algo que tu clan decidió confiar la Reliquia a ti.&lt;br /&gt;   Luna no mostraba señal alguna de calma en esos momentos no por los comentarios que recibió sino por el hecho de que su familia había sido masacrada por su propio Rey cuya absoluta lealtad su familia siempre le tuvo. Tal traición tan cruel sólo para saciar su sed de poder no tenía perdón alguno y la idea de venganza la hubiera corroído poco a poco si no poseyera una mente fría. Entonces los Daevas regresaron a sus ideas y pensar lo peor fue inevitable.     &lt;br /&gt;   - Los Daevas… ¿acaso el Rey se ha aliado con ellos?&lt;br /&gt;   El ser enmascarado guardó silencio. La respuesta era obvia pero al parecer necesitaba ser pensada antes de exteriorizarla.&lt;br /&gt;   - “Aliar” quizá no sería la palabra. Lo que si es un hecho es que están trabajando juntos en la búsqueda de las Reliquias pero hay algo que no encaja en esto, no tras la serie de sucesos que ha pasado en la familia real.&lt;br /&gt;   - ¿A qué te refieres?&lt;br /&gt;   - Simplemente poniéndolo la familia real está desapareciendo. La Reina ha caído enferma gravemente y aun no encuentran cura, tres de los cinco hijos han muerto en el transcurso de viajes alrededor de Zimitra por supuestos “accidentes” y otro más se encuentra desaparecido. Debido a esto el Rey Farouk se ha debilitado gravemente y se encuentra débil y sin embargo sus decisiones se han vuelto más enérgicas que antes. ¿Qué crees que quiera decir esto, Luna Rhazi?&lt;br /&gt;   - Es simple. Conociendo la malignidad y maquiavelismo de los Daevas están manipulando al Rey para tener acceso a toda Zimitra con inmunidad diplomática y autoridad suprema. De esta manera lo único que les queda en su camino somos los clanes. Y aun así…&lt;br /&gt;   - Y es por eso que no debes morir, es por eso que debes abandonar Feremuth. A pesar de que éste es tu terreno estás en completa desventaja estando sola y tu única opción es aliarte con los demás clanes. Aun si con el poder de tu Reliquia no serás capaz de sobrevivir a lo que está por venir. &lt;br /&gt;   Silencio. Su enigmática máscara brillaba extrañamente bajo la luz del farol a la vez que un trueno cercano partía el momento tan tenso y unas cuantas gotas de lluvia comenzaron a caer poco a poco rompiendo la armonía sobre la superficie del lago. Luna mantenía la cabeza agachada y en una sensación rápida reprimida apretó sus puños inconcientemente.&lt;br /&gt;   - ¿Y abandonar Feremuth? ¿Abandonar mi ciudad cuando más depende de mí? Puede que mi familia ya no esté conmigo pero ellos confiaron algo en mí más importante que una Reliquia. Me confiaron un ideal, una ilusión por la cual ellos murieron y no tengo pensado abandonarla ahora. Mientras tenga el poder de mi clan en mis manos- dijo mientras alzaba su mano derecha abierta a la altura de su rostro y la convertía en un puño rápidamente-, sea un ejército o sean mil yo permaneceré a donde pertenezco y lucharé a mi manera. ¿Comprendes eso, Anon?&lt;br /&gt;   - Perfectamente. Me sorprende ver que has madurado tanto en tan poco tiempo aunque, pensándolo bien, siempre has sido madura para tu edad. Ahora… el momento para la mala noticia.   “¡Qué!”- explotó en la mente de Luna. No era posible que existiera algo peor que lo que le acababa de decir.&lt;br /&gt;   -  Respecto a lo que te había dicho sobre los Daevas que comenzaban a moverse sobre Zimitra éstos han decidido enviar a uno de ellos hacia acá, hacia Feremuth. Y éste ya se encuentra en camino.&lt;br /&gt;    Tragó saliva. Cuando lo pensaba la noticia no era de esperarse pero aun así no había pensado en ningún momento en enfrentarse a un Daeva en un duelo de todo por el todo. Se preguntó a si misma si realmente estaba preparada para enfrentarse a su destino sola.&lt;br /&gt;   - … ¿cuánto tiempo?&lt;br /&gt;   - Siete, ocho días a lo mucho ya que está viajando con una de las caravanas del Rey. Lo poco que se sobre él es que es enviado a misiones en donde el objetivo se encuentra en su entorno y que siempre oculta su arte de combate ante cualquiera que no sea un Daeva, sea amigo o enemigo.&lt;br /&gt;   - ¿Por qué el haría algo así?&lt;br /&gt;   - Eso lo desconozco. De lo que si estoy atento son de las consecuencias a esto las cuales, reiterando sea quien sea que presencie su forma de combate, concluyen irremediablemente en su exterminación bajo la mano del Daeva.&lt;br /&gt;   Luna tragó saliva ante esto. Tal radicalismo para mantener oculta la identidad de su estilo sólo quería decir que a su vez ocultaba la debilidad de ellos. Entonces para sobrevivir ante el Daeva debía mantener su vida durante el encuentro para descubrir esa debilidad.&lt;br /&gt;   - … ya veo.&lt;br /&gt;   La lluvia comenzaba a intensificarse y los relámpagos se volvían más frecuentes; las dudas en la mente de Luna habían sido reemplazadas por inquietudes y un agrio sabor de boca imposible de remover. Pero no flaquearía en su decisión.&lt;br /&gt;   - Anon, tengo una duda más.&lt;br /&gt;   - ¿Y cuál sería ésa, Luna?&lt;br /&gt;   - Los Daevas… ¿realmente son quienes dicen ser? ¿Realmente son los supervivientes del clan antiguo?&lt;br /&gt;   De nuevo dudas al responder. La lluvia se había vuelto tormenta y comenzaba a pesar sobre ellos volviendo la conversación algo difícil de escuchar aun para quienes la trataban de ubicar en la oscuridad del parque.&lt;br /&gt;   - Realmente… tienes un mal hábito de hacer preguntas inquietantes…&lt;br /&gt;   Una explosión lejana seguida por un silbido ascendente, vivir tanto tiempo en una ciudad militarizada la había vuelto familiar con éste tipo de sonidos. Luna calculó el destino del misil y poniendo una gran distancia entre ella y el centro del puente fue capaz de salir inmune de la explosión. Astillas y metal caían del cielo, los faroles se habían quebrado por la presión y el puente había sido dividido en dos matando una memoria agradable más de la antigua Feremuth.&lt;br /&gt;   El disparo provenía de la orilla opuesta de donde ella había llegado y girando su vista hacia allá se percato de la ausencia de Anon lo cual no la sorprendió viendo que esa persona tenía una habilidad impresionante de siempre escapar en los peores momentos. Luna corrió hacia la plaza del parque lo más rápido que pudo alcanzando en poco tiempo el claro empedrado de ladrillo blanco. Sombras de militares se agitaban en las profundidades de la noche moviéndose rápidamente con armas preparadas y se dio cuenta de que ella ya se encontraba rodeada.&lt;br /&gt;   - No hay opción al parecer- se dijo a si misma-. Éste es el motivo por el cual me fue confiada Valentine.&lt;br /&gt;   Ya se encontraban cerca pero no lo suficiente como para evitar el plan que ya había trazado. Ahora sólo necesitaba agilizarse.&lt;br /&gt;   - Perdóname, Ori… sé lo mucho que te agradaba atrapar las palomas de aquí…&lt;br /&gt;   Rápidamente se acercó al primer farol y extendió sus manos de su ropa revelando claramente los guantes blancos que portaba. No eran guantes comunes. Aunque parecían ser de seda en realidad eran hilos de un metal enigmático entrelazados lo que la formaban aun así éstos eran cálidos al tacto pero a la vez eran prácticamente irrompibles. El símbolo de la familia Rhazi, una espada entrelazada por dos serpientes, se encontraba marcada en cada guante.&lt;br /&gt;   Unió ambas manos en una palmada perfecta y cerrando los ojos se concentró.&lt;br /&gt;   “Transmutación.”&lt;br /&gt;   Ambas manos fueron colocadas sobre el farol que al instante comenzó a deformarse volviéndose más delgado y largo volviéndose sumamente grande logrando sobrepasar la altura de cualquier árbol del parque con gran facilidad. En tan sólo unos segundos en donde antes se encontraba un farol antiguo ahora tomaba su lugar una figura metálica similar a un pináculo careciente de toda imperfección en su figura cuya masa superaba con creces a la de su cuerpo anterior.&lt;br /&gt;   “Utilizando el cobre que forma el cableado de la electricidad de los faroles del parque puedo darle un cuerpo mayor al que representaba antes haciéndolo tan grande como yo quiera.”&lt;br /&gt;   Inmediatamente después los demás faroles de la plaza comenzaron a transmutarse adquiriendo la misma figura que el pináculo frente a ella.   “Y viendo que todos están conectados por el mismo cableado no tengo necesidad de tener contacto directo con ningún otro farol.”&lt;br /&gt;   En menos de un minuto lo que por numerosos años el dichoso parque, el último lugar de Feremuth que no poseía cicatriz alguna por la invasión del ejército se había convertido en un campo ilegible de pináculos metálicos asemejándose bizarramente a un bosque mecánico. Luna fue incapaz de contener una sonrisa un tanto demente.&lt;br /&gt;   - El conocimiento es… ¡poder absoluto!&lt;br /&gt;   Cruzando el parque tan rápido como les era posible entraron a los terrenos de la plaza como una masa ilegible de hormigas lanzándose por docenas contra su presa, guiados por una fuerza invisible. Un escuadrón rodeó el kiosco inmediatamente encontrando nada en él más que un agujero profundo en el centro tan pequeño como para que entrara en él una sola persona de pocas proporciones. En cuestión de segundos todos los escuadrones nocturnos del área se encontraban dentro del perímetro buscando vorazmente a la alquimista, armas apuntadas a la nada. Pero no había nadie ahí.   - ¿Qué? En… ¡en dónde está!- gritó uno de los soldados de alto rango.&lt;br /&gt;   Un relámpago rasgó el cielo de tormenta tan común como cualquier otro aunque éste sonó más cercano y su luz iluminó más detalladamente el parque. Nunca tuvieron la oportunidad de razonar su situación.   El cielo rugió una vez más y se partió de nuevo para liberar un relámpago sobre el campo de agujas metálicas que lo invocaban eliminando toda vida frágil en él en tan sólo un instante. Como castigo divino sobre los injustos, al final su ignorancia fue su mayor pecado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1099363154373785575-6236892526757785945?l=thezimitarchronicles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/feeds/6236892526757785945/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1099363154373785575&amp;postID=6236892526757785945' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default/6236892526757785945'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default/6236892526757785945'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/2008/08/captulo-09-eclipses-que-trascienden.html' title='Capítulo 09: Eclipses Que Trascienden'/><author><name>Vega H. Mendoza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07193246682816708893</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_NDUvlrIegAo/SBJNVFisKPI/AAAAAAAAAAU/el3uyXD1hCM/S220/Ego.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1099363154373785575.post-4507793000195075952</id><published>2008-07-08T08:09:00.000-07:00</published><updated>2008-11-13T18:07:02.208-08:00</updated><title type='text'>Capítulo 08: El Viaje Comienza</title><content type='html'>Aún llovía. Sensación que no la abandonaba nunca, ni siquiera cuando dormía, cuando soñaba. Con el pasar de los años las memorias se volvían grisáceas e indefinidas como la visibilidad de una ventana en una lluvia de invierno pero la sensación permanecía ahí como una herida que nunca sanaría. Ardía y quemaba, profunda y expuesta, ese dolor ajeno a lo carnal la desnudaba en la oscuridad volviéndola débil, frágil e incapaz de realizar acto alguno. La llenaba de ira.&lt;br /&gt;   La memoria se manifestaba como si fuera una escena vivida en el momento pero aun así su visión no iba más allá del alcance de sus manos. Pero había algo de lo cual no podía escapar por mucho que huyera, algo que la buscaba a través de la misma memoria con gran fervor. Una oscura silueta femenina teñida de sangre ajena oculta entre las sombras siendo su única luz sus ojos verdes emanantes de deseos asesinos. Esa mujer carcajeaba estruendosamente con gran malignidad, sus pasos lentos y pausados sonaban cada vez más cerca sin importar que tanto huyera de ella sintiendo su presencia crecer con gran voracidad devorándolo todo. Deseaba sentir alivio, deseaba sentir de nuevo la despreocupación que alguna vez la vida le proporcionó, deseaba huir de todo y si fuera necesario alcanzar tal libertad también desearía la muerte. Pero algo se lo impedía.&lt;br /&gt;                                                                         * * * * * *&lt;br /&gt;   Un dolor enorme en su rostro la recibió a la completa conciencia aunque la confusión aún lo era todo. Su cuerpo pesaba como nunca lo había sentido y carecía de fuerza para siquiera moverse, pero sus sentidos estaban volviendo poco a poco.&lt;br /&gt;   - ¡Oye, Thanos, ésta ya está despertando!&lt;br /&gt;   La voz de aquél joven retumbó en sus oídos con tal fuerza que su cabeza le dolió aun más. Una brisa salada y un oleaje cercano le recordaron poco a poco cómo era que ella había llegado a donde estaba pero aun así le costaba recordar.&lt;br /&gt;   Alzando un poco los párpados descubrió al dueño de la voz agachado a lado de ella, ojos brillantes y curiosos siendo un tanto familiares mirándola tan cerca del rostro que si pudiera lo hubiera golpeado por atrevido. Se percató de que el sol estaba comenzando a salir y se preguntó cuanto tiempo estuvo inconciente… o por qué lo estuvo.&lt;br /&gt;   - Déjame ver, Axis.&lt;br /&gt;    Un personaje más llegó a su campo de visión siendo mayor al anterior y con una imagen mas seria y madura más sin embargo ambos poseían facciones faciales muy similares haciéndole pensar que quizá eran hermanos. Thanos la miró por unos segundos para luego retirarse un tanto asombrado.&lt;br /&gt;   - No debería recuperar la conciencia tan rápido después de lo que hizo sobretodo después de usar a Génesis de esa manera.&lt;br /&gt;   - ¡Pero ella usó a Génesis y en su forma original!- entró Axis-. Tú sabes qué quiere decir eso…&lt;br /&gt;   - Forzarla sería la palabra correcta, en realidad. Disparar Vitae Anima de esa manera, sólo un novato sería tan estúpido para hacer eso.&lt;br /&gt;   - Un novato con talento querrás decir.&lt;br /&gt;   Lloriqueos cercanos detuvieron su conversación y Cecil no dudó que le pertenecían a su hermano. Todavía no lograba disipar esa nube de confusión que la poseía pero lo único que realmente sabía era que ella necesitaba estar con Irv.&lt;br /&gt;   - Hey, hey, ni se te ocurra moverte- le dijo el menor cuando vio que forcejeaba contra los límites de su cuerpo-. Deberías estar muerta después de lo que hiciste, tampoco empujes tu suerte.&lt;br /&gt;   No le importaba en lo absoluto que tan estúpida o afortunada era, tampoco entendía lo que ellos decían ni tenía deseos de saberlo. Lo único que quería era estar con su hermano y le llenaba de impotencia que su cuerpo le fallara de tal manera.&lt;br /&gt;   - Mi… herm… hermano…&lt;br /&gt;   - ¿Eh? ¿Ése niño de allá es tu hermano?&lt;br /&gt;   Ambos jóvenes se miraron y luego vieron al niño que se encontraba no muy lejos de ellos sentado solo en la arena hecho un ovillo lloriqueando débilmente. Axis frunció el ceño.&lt;br /&gt;   - ¡Oye, niño! ¿No es ésta tu hermana? ¿Por qué no vienes con ella?&lt;br /&gt;   Pero Irv no respondió, al contrario, apretó el nudo de brazos que había hecho sobre sus piernas y ocultó la cabeza en ellos. Thanos negó con la cabeza.&lt;br /&gt;   - No tiene caso. Dudo que se acerque a la chica después de que casi lo mata.&lt;br /&gt;   - … ¿qué?&lt;br /&gt;   Debían de estar mintiendo, era obvio. ¿Por qué ella haría tal cosa? Pero, pensándolo bien, no lograba recordar todo aun. Thanos se acercó a ella descubriendo la turbulencia mental reflejada en su mirada y agachándose puso su mano derecha enguantada sobre su frente. Lo que Cecil sintió después fue algo perturbador y estresante a la vez. El guante era frío al tacto pero después de unos segundos se tornó calido y semejante a una corriente de sensaciones líquidas comenzó a expandirse lentamente más allá de su mente alcanzando el subconsciente.&lt;br /&gt;   Imágenes reprimidas de una realidad abominable comenzaron a brotar ante los ojos de Cecil mostrando el viaje que había recorrido junto a su hermano huyendo del orfanato durante la noche con provisiones extremadamente escasas, guiándose por el camino alcanzando la costa y comenzando a viajar hacia el sur deteniéndose solo cuando Irv se cansaba y en la noche donde a ella no le era posible dormir montando la guardia mitad asustada, mitad preocupada. Fue después de ocho días de viaje cuando se encontraron con el joven de la hoz.&lt;br /&gt;   Cecil comenzó a tener convulsiones momentos antes de que Thanos alcanzara esas memorias e inmediatamente retiró su mano de su frente. Sudor frío recorría su cuerpo y se vio obligado a apoyar una rodilla sobre el suelo debido al agotamiento mental al haber experimentado todos los sacrificios que ella había hecho, todo su estrés y miedo de su decisión de huir y la incertidumbre de no saber qué sería de ellos. Pero también logró sentir una fracción de las emociones que la poseyeron cuando tuvo contacto con la hoz y eso era mucho peor a todo lo anterior.&lt;br /&gt;   - ¿Qué sucedió?- cuestionó Axis alarmado-. ¿Qué viste? ¿Quiénes son?&lt;br /&gt;   Thanos respiraba pesadamente pero logró reincorporarse a duras penas. Cecil también batallaba en respirar y parecía que se desmayaría de nuevo de un momento a otro.&lt;br /&gt;   - Son huérfanos del orfanato Santa Misericordia no muy lejos de aquí. Aun así haber recorrido el camino a pie y con un niño… Cecil es tu nombre, ¿verdad?&lt;br /&gt;   No era capaz de asentir pero su mirada afirmó la duda. Thanos apretó la mano que le había puesto encima y de ella emanó agua negra desbordándose hacia la arena.&lt;br /&gt;   - No recuerda nada. Tiene las memorias enterradas de una manera que nunca había visto al grado que ni ella podría accederlas si lo quisiera. Me es posible recuperarlas pero no sin hacerle daño y ella ya ha sufrido demasiado por ahora. Además… quizá sea mejor así.&lt;br /&gt;   Dudas e inquietudes arrasaron por la mente de Cecil pero le era imposible formularlas aun. Fatigada y extenuada comenzaba a sentir la sensación del desconectarse de la realidad de nuevo pero hizo un esfuerzo de no hacerlo temiendo que despertara en una situación peor.&lt;br /&gt;   - En verdad está agotada, hermano- murmuró Axis-. Esta tipa es algo diferente.&lt;br /&gt;   Thanos no respondió, guardaría sus suposiciones para él mismo por el momento. Entonces giró hacia el extremo opuesto de la costa, hacia el punto donde comenzó todo.&lt;br /&gt;   Sora se encontraba de pie frente al cuerpo del dueño de la hoz cubierto de sangre seca y arena, completamente inerte y careciente de vida. La joven lo miraba con suma seriedad en el rostro y se acercó a un costado de él lentamente, cuidando de no tocarlo. Apretó los labios y tomó un profundo suspiro.&lt;br /&gt;   - ¡Despierta con un demonio, pedazo de mierda!&lt;br /&gt;   Alzando su pierna para un mayor efecto Sora conectó una patada en el estómago del joven levantándolo completamente del suelo alcanzando más del metro de altura para luego aterrizar rodando pesadamente a una gran distancia de temer. Thanos y Axis la vieron horrorizados e incapaces de cambiar el hecho.&lt;br /&gt;   - ¡Qué demonios haces, Sora!&lt;br /&gt;   - ¡Qué crees que hago! ¡Lo estoy despertando!&lt;br /&gt;   Y efectivamente, la víctima de tal acto de bondad apoyo un brazo contra el suelo y comenzó su lento ascenso sobre sus piernas hasta ponerse de pie aunque un tanto encorvado. Lanzó una mirada de odio profundo hacia Sora.&lt;br /&gt;   - Gracias- murmuró soltando la palabra con un sentimiento fúnebre.&lt;br /&gt;   - ¿Lo ven? ¡Me está dando las gracias!&lt;br /&gt;   Thanos se llevó la mano hacia el rostro con expresión de negación mientras Axis simplemente se quedaba perplejo con la boca abierta. Sora le puso un brazo debajo del hombro del joven rápidamente antes de que se lo impidiera.&lt;br /&gt;   - Vamos, deja de lloriquear.&lt;br /&gt;   Guardando silencio se dejó ayudar y caminaron hacia los otros dos. El joven descubrió al niño que lloraba alejado de todos pero tampoco comentó nada.&lt;br /&gt;   - Bien, ya estamos todos reunidos aunque no precisamente como lo habíamos planeado. Supongo que debemos de agradecerle a ella, ¿no crees, Vega?&lt;br /&gt;   Al llegar con Thanos se dejó caer en la arena y perdió la mirada hacia el mar. Sora gruñó.&lt;br /&gt;   - ¿Y ahora que haremos? Con estos dos me refiero. Dejarlos siempre es una opción, al cabo ya han llegado tan lejos por su cuenta…&lt;br /&gt;   - Sora…&lt;br /&gt;   - Está bien, está bien. Supongo que podemos llevarlos con nosotros hasta el puerto más cercano y luego pensar como deshacernos de ellos.&lt;br /&gt;   Thanos la miró seriamente pero tenía razón. El viaje que ellos emprendían no tenía espacio para un niño y una adolescente con complejos mentales, serían una carga demasiado grande.&lt;br /&gt;   - ¿Tu qué opinas, Vega? Estás más callado de lo usual, además de que hay ciertas cosas que estoy seguro mis hermanos y yo queremos saber…&lt;br /&gt;   Permanecía distante, inclusive hasta cierto punto destruido, y Thanos se percató que había perdido algo mucho más importante que una batalla. Algo había salido demasiado mal mucho antes del encuentro con el Golem.&lt;br /&gt;   - Denme a Genesis. Es lo único que necesito en este momento…&lt;br /&gt;   Los tres asintieron y Axis rápidamente se dirigió hacia la hermosa katana incrustada en la arena donde nadie osó tocarla antes. La tomó en sus manos con mucho cuidado pero se detuvo un momento para observarla colmando la paciencia de su hermano mayor.&lt;br /&gt;   - ¡Axis!&lt;br /&gt;   - ¡Ya voy, ya voy! Sólo quería verla un momento, era todo.&lt;br /&gt;   Vega sólo cambió su postura cuando estaba la katana frente a él. La tomó en sus manos y la sostuvo por un momento pero cual fue la sorpresa de todos que fue incapaz de desenfundarla. Ira surgió en su rostro y se puso de pie en un salto mirando a los tres con un aire incómodo para ellos.     &lt;br /&gt;   - ¡¿Quién la usó?!&lt;br /&gt;   Los tres inclinaron la cabeza temiendo lo peor y Cecil tuvo la impresión de que en cierta manera la apuntaban a ella e, inclusive desde la posición de donde estaba que le era difícil tener una amplia vista del grupo le fue imposible no sentir un profundo deseo asesino que la rodeó. Movimientos rápidos y violentos, Génesis caía a la arena, en menos de un segundo los tres hermanos habían saltado de su posición e inmovilizado completamente a Vega atrapando sus brazos, piernas e inclusive el cuello mientras éste sostenía en su mano derecha algo que parecía una esfera azul de energía que giraba a gran velocidad creando zumbidos agudos.&lt;br /&gt;   - ¡Vega, contrólate! ¡No ganas nada con matarla!&lt;br /&gt;   - ¡Oh, al contrario, lo recupero todo!&lt;br /&gt;   Inclusive en su estado tan debilitado comenzaba a avanzar poco a poco hacia Cecil empujando a sus opresores levemente tras cada instante, la esfera girando con mayor velocidad. Thanos temió lo peor.&lt;br /&gt;   - ¡Sora!&lt;br /&gt;   Ella asintió. Viento comenzó a rodear su cuerpo y en un momento perfectamente coordinado ambos hermanos abandonaron sus posiciones a la vez que Sora jaló a Vega de su brazo utilizando un impulso extra arrojándolo hacia el aire a una gran altura. Justo cuando él comenzaba a caer la joven estiró sus brazos hacia él creando un círculo con sus manos y en ese mismo instante Vega se detuvo manteniéndose completamente inmóvil quedando de cabeza y con sus extremidades extendidas. Trató de forcejear pero le era imposible realizar acto trascendente, inclusive fue incapaz de mantener la técnica en su mano.&lt;br /&gt;   - ¡Libérame!&lt;br /&gt;   - ¡No sin antes prometernos que no le harás daño a la chica!&lt;br /&gt;   No respondió. Al contrario comenzó a forcejear de nuevo tratando de juntar ambas manos y Sora presintió lo peor.&lt;br /&gt;   - Detente de una vez, Vega. Dudo que quieras que intervenga estando tú en esa posición. &lt;br /&gt;   Thanos lo miraba con ojos desafiantes. Gruñendo furiosamente desistió de sus intentos lanzándoles a todos una mirada llena de sentimiento dolido.&lt;br /&gt;   - … lo prometo- dijo con suma frialdad-. ¡Ahora bájenme!&lt;br /&gt;   Los tres suspiraron. Sora liberó la técnica y Vega cayó de cabeza contra la arena de una manera un tanto dolorosa. Los hermanos estaban tan concentrados en controlar a su amigo que nunca se percataron que Cecil se encontraba de pie detrás de ellos con una expresión un tanto soñolienta en su rostro. Axis la miró antes que los otros dos y no fue inmune a la sorpresa.&lt;br /&gt;   - ¡Espera, espera, aun no te has recuperado!&lt;br /&gt;   Thanos lo hizo a un lado y se acercó a la chica con una mirada de interés y estupefacción. La analizó de pies a cabeza viendo mas allá de la carne y para cuando terminó su sorpresa era aun mayor.&lt;br /&gt;   - Está en perfectas condiciones con excepción del agotamiento. Las heridas que tenía por el viaje, por el abuso de Génesis e inclusive el golpe que le diste, Sora… todas han sanado.&lt;br /&gt;   Los otros dos hermanos se abalanzaron contra ella analizándola al igual que su hermano y ambos terminaron con la misma mirada de estupefacción y un leve y duradero “oh”.&lt;br /&gt;   - Génesis ha cambiado de dueño.&lt;br /&gt;   Las palabras salieron fúnebremente de los labios de Vega que ahora se acercaba a la confundida y asustada Cecil con paso lento reprimiendo más de un impulso, mirándola con ojos llenos de ira y odio. Dudándolo seriamente los hermanos le abrieron paso estando atentos a lo peor.&lt;br /&gt;   - Por sostener su forma liberada cuando yo había caído, por usarla de una manera estúpida e inhábil y por haberme salvado la vida Génesis ha cambiado de dueño. Supongo que te debo unas gracias a ti también, ¿no?&lt;br /&gt;    El labio inferior de Cecil temblaba incontrolablemente. Su presencia la consumía, aterraba, le daba la sensación de que deseaba devorarla en el abismo que había en su alma si era que realmente poseía una. Su rostro estaba a escasos centímetros al de ella y su mirada no se apartaba de la suya en ningún momento.&lt;br /&gt;   - Yo… yo en realidad… no sé… no recuerdo…&lt;br /&gt;   - ¿No recuerdas ni siquiera lo que hiciste? ¡Vaya hazaña! ¡Mi historia será trazada en leyendas inmortales y crónicas admiradas y éstas terminarán contigo tomando mi lugar! Nómada imbécil. Tu estirpe decadente jamás comprendería la importancia de nuestra existencia… tu…&lt;br /&gt;   Ya no era capaz de seguir, las emociones detrás de sus palabras se lo impedían y sin decir más le dio la espalda y se alejó caminando por la costa. Sora se dirigía a detenerlo pero su hermano mayor lo detuvo diciéndole sus motivos con su silencio. Cecil agachó la cabeza confundida y aun temblorosa y en respuesta a esto Axis se dirigió a ella.&lt;br /&gt;   - No te preocupes, se le pasará… espero. Normalmente es mucho más agradable, en serio.&lt;br /&gt;   Aun así el peso en su corazón no se iba. A un nivel que aun no comprendía le había arruinado la vida a alguien y si ella no deseaba relacionarse con nadie arruinarles la existencia sería una intención mucho menor. Fue el hermano mayor quien se le acercó ahora.&lt;br /&gt;   - Creo que aun no nos hemos introducido de manera formal. Mi nombre es Thanos y estos son mis hermanos Axis y…&lt;br /&gt;   - ¡La irrefutablemente…!&lt;br /&gt;   - … molesta- intervino Axis.&lt;br /&gt;   Sora lo miró con intención de golpearlo pero éste sólo respondió con una mirada de amargura.&lt;br /&gt;   - Iba a decir hermosa, gracias.&lt;br /&gt;   - … Sora- terminó serio Thanos-. Y aquél de allá como debes saber es Vega. Los cuatro viajamos juntos a través de Zimitra buscando a ciertas personas pero por desgracia los problemas son comunes y en este momento nos encontramos atrasados.&lt;br /&gt;   En un momento de lucidez y ahora con Vega lejos Cecil recordó a Irv y lo encontró detrás de los hermanos. Sin decir palabra alguna se abrió paso entre ellos y corrió hacia él tropezándose un poco al principio.&lt;br /&gt;   - ¿Irv? ¡Irv! ¿Estás bien?&lt;br /&gt;    Pero cuando él escuchó su voz alzó la mirada y a la vez que sus ojos se llenaban de horror se puso en pie y corrió en dirección opuesta de ella hasta que cayó sobre la arena inmovilizado por el miedo. Aún mucho más confundida que antes se mantuvo inmóvil sin saber qué hacer o decir, y fue entonces cuando recordó. ¿Realmente había tratado de matar a su hermano?&lt;br /&gt;   - ¿Qué fue lo que pasó?- preguntó-. ¿Por qué mi hermano huye de mí?&lt;br /&gt;   Silencio fúnebre. Los tres evitaron responderle parte por incomodidad, parte por prudencia. Pero esta vez no se quedaría sin respuestas.&lt;br /&gt;   - ¡Respóndanme!&lt;br /&gt;   - Casi matas al niño. ¡No hay nada de ciencia en eso!&lt;br /&gt;   Thanos calló a su hermana de nuevo con una mirada retadora.&lt;br /&gt;   - Parte de la culpa la tuviste tú, la otra parte fue de Génesis.&lt;br /&gt;   Lo dijo apuntando a la katana que se encontraba a sus pies. Cecil no le encontraba sentido, inclusive le molestó que tratasen de verla la cara.&lt;br /&gt;   - ¿Me están tratando de decir que una espada me ordenó a que matara a mi hermano? ¿Y que en parte yo quería hacerlo también? ¿Por quién me toman?&lt;br /&gt;   - Génesis no es cualquier arma. Funciona acorde a las emociones de su dueño y si éste no tiene pleno control sobre ambos los resultados tienden a ser… desagradables.&lt;br /&gt;   - Pero esa cosa no es mía ni la deseo si lo que me dicen es cierto.&lt;br /&gt;   - ¿Qué no escuchaste lo que dijo Vega, chica novicia? En el instante en que usaste a Génesis contra el Golem ésta se volvió tuya, te la ganaste en cierta manera.&lt;br /&gt;   - ¿Golem?&lt;br /&gt;   - ¡Un dato a la vez!- intervino Thanos-. El punto es que Génesis es ahora tuya y no puedes hacer nada al respecto más que morir o que alguien te la gane en un duelo de honor y la verdad es que ninguno de nosotros la desea. En este estado Génesis no tiene ningún efecto complicado sobre ti, hasta en cierto punto se puede decir que es una katana normal así que no te afecta en lo absoluto llevártela.&lt;br /&gt;   Cecil la miró brillar tenuemente con las luces del amanecer y admiró de que en verdad era hermosa. Pero la idea de tenerla era absurda al igual que todo el asunto, ella nunca había sostenido un arma mucho menos usarla. Pero había algo dentro de ella que la empujaba, le daba ansias por tenerla, sostenerla, usarla inclusive.&lt;br /&gt;   - A eso me refería cuando la culpa era tanto tuya como de ella – dijo Thanos mientras recogía la katana cuando percató la necesidad de Cecil en sus ojos. Génesis no crea emociones asesinas ni bondadosas, sólo las amplifica. Las emociones oscuras son tuyas y de nadie más.&lt;br /&gt;   - ¡Pero yo no deseo matar a mi propio hermano!&lt;br /&gt;   - Tal vez no pero la sed de sangre es ciega y no distingue a un ser amado de un ser odiado.&lt;br /&gt;   Impactada por estas palabras volvió a razonar la situación. Ella sabía que había algo “no muy bueno” dentro de ella, algo que la corroía desde hacía años pero ése no era el momento para andar divagando en su alma. Había prioridades y una de ellas era ganarse la confianza de Irv de nuevo.&lt;br /&gt;   -   El hecho de que estés de pie en este momento es gracias a Génesis, de hecho – agregó Sora.&lt;br /&gt;   - … ¿qué?&lt;br /&gt;   - Génesis tiene habilidades que se adhieren a su dueño y éste las conserva por siempre aun si se separa de ella. Vega es un obvio ejemplo de esto.&lt;br /&gt;   - Quieres decir… que su fuerza y esa esfera extraña…&lt;br /&gt;   - Bueno, también tiene el mérito de dominar, maestrear y mejorar todas las técnicas que tiene en este momento pero si no fuera por Génesis no tendría ninguna de ellas – dijo Axis.&lt;br /&gt;   - Y si te agrada el poder y estás pensando lo mismo que yo – inició la hermana – también puedes tener el mismo poder que él posee.&lt;br /&gt;   Una chispa brilló en el interior de Cecil. Tener poder, esa fuerza y técnicas enigmáticas que mostró Vega más otros misterios que debe de estar ocultando, todo sonaba muy tentador. Claro, claro, ella usaría ese poder para proteger a su hermano, eso era lo que la alentaba… o eso se decía.&lt;br /&gt;   Thanos leyó su aprobación inconciente. Lanzó a Génesis hacia ella girando en el aire y terminó por clavarse en la arena frente a ella.&lt;br /&gt;   - Desenfúndala y sabrás que tu decisión fue la correcta.&lt;br /&gt;   En verdad era bella. Blanca y brillante como la nieve, parecía que la arena y la suciedad no se adherían a ella en lo absoluto. Una mano temblorosa danzó alrededor de ella con cautela escalándola hasta que se detuvo en el mango. Con un solo movimiento un tanto careciente de gracia la liberó de su funda con una facilidad seguramente envidiable de Vega y la puso frente a ella para encontrarse en su reflejo. Ningún espejo en el mundo la habría reflejado igual que esa navaja; había algo en la Cecil que la miraba de regreso que la hacía sentir segura, fuerte, completa. No hacía falta más.&lt;br /&gt;   - Me alegra saber que una belleza cómo ésa no será desperdiciada pero dependerá de ti si la cubres de gloria o deshonra. Ahora, estoy interesado en la dirección que tomarás. ¿Hacia dónde se dirigen?&lt;br /&gt;   - En realidad aun no lo sabemos. Escuché en el orfanato que conseguían los alimentos de un puerto al sur de allí así que en cuanto encontramos la costa viajamos hacia el sur con la esperanza de que estuviera cerca pero ya llevamos ocho días así…&lt;br /&gt;   - Y ya llevan más de la mitad del camino. Nuestro propio destino es muy probablemente el mismo lugar, el puerto de Dabris. ¿No les gustaría acompañarnos?&lt;br /&gt;   Cecil vio esto como una gran oportunidad. Los alimentos ya llevaban tiempo agotados y si viajaban con ellos tendrían mayor seguridad en el camino contra ladrones. Pero aun así estaba Vega.&lt;br /&gt;   - No te preocupes por él- agregó Thanos leyendo sus pensamientos una vez más-. No lo dirá pero lo que más quiere en este momento es que Génesis esté en buenas manos y la única manera de garantizárselo es que él mismo lo vea, estoy seguro de ello. Claro, él no te ayudará en lo absoluto, tiene su honor y, por desgracia, también su orgullo, pero nos tienes a nosotros tres.&lt;br /&gt;   Cecil sonrió. Nunca había recibido tanta atención sin interés de alguien que no fuera su hermano y por primera vez tuvo la impresión de que podía confiar en ellos.   &lt;br /&gt;   - Si… estaría muy agradecida por ello. Pero todavía está la cuestión de mi hermano…&lt;br /&gt;   - ¡Yo me encargo de eso!&lt;br /&gt;   Sora sonreía ampliamente como siempre pero no fue capaz de evitar ser recibida por miradas de desconfianza de sus hermanos.&lt;br /&gt;   - ¿Qué? ¡No lo moveré a patadas, se los prometo!  &lt;br /&gt;   - Tomaremos tu palabra en ello.&lt;br /&gt;   Un tanto ofendida se acercó a Irv a paso rápido con una expresión inocente en su rostro imposible de rechazar. Cecil estaba segura que su hermano sería incapaz de no confiar en ella así que respiró tranquila para variar y se acercó un poco a ellos aunque tomando su distancia dejando a Thanos y Axis solos. &lt;br /&gt;   - Hermano, cuando dijiste que ninguno de nosotros quería a Génesis estabas pensando que en realidad no podíamos tenerla, ¿verdad?&lt;br /&gt;   Thanos gruñó ante su astucia que superaba con creces a la de Sora.&lt;br /&gt;   - Quizá debamos guardarnos las leyes del Cambio de Dueño para nosotros mismos por un tiempo. Además, los Sanjin no necesitan una Reliquia más.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1099363154373785575-4507793000195075952?l=thezimitarchronicles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/feeds/4507793000195075952/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1099363154373785575&amp;postID=4507793000195075952' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default/4507793000195075952'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default/4507793000195075952'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/2008/07/captulo-08-el-viaje-comienza.html' title='Capítulo 08: El Viaje Comienza'/><author><name>Vega H. Mendoza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07193246682816708893</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_NDUvlrIegAo/SBJNVFisKPI/AAAAAAAAAAU/el3uyXD1hCM/S220/Ego.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1099363154373785575.post-7832774293674787941</id><published>2008-06-05T21:33:00.001-07:00</published><updated>2008-11-13T18:01:06.511-08:00</updated><title type='text'>Capítulo 07: El Ojo De La Serpiente</title><content type='html'>- Quizá deba analizar sus historias de nuevo, Doc. Los Sheikahs, al parecer, no eran tan grandes como usted decía.&lt;br /&gt;   Horror surgió sobre los rostros del historiador y su grupo al ser testigos del panorama que yacía ante ellos. Lo que antes debió ser una amplia aldea establecida en una región plana del desierto se encontraba ahora reducida a cenizas siendo éstas llevadas por el viento mezclándose con la arena. Docenas de cadáveres  tanto de niños como de adultos irreconocibles por las flamas que aun ardían se encontraban dispersados por todo el lugar, cuerpos jóvenes y fuertes disciplinados en un arte ahora perdido. También habían flamas vivas en los restos de algunas edificaciones que posiblemente fueron chozas de tela pero era imposible deducir cuál era la imagen original de tal ecosistema. Tal masacre sin distinción sólo pudo ser ejecutada por un grupo que poseía tanto perfecta planeación como grandes capacidades destructivas.&lt;br /&gt;   Los fervorosos deseos de los historiadores para conocer un fragmento más de historia antigua se habían desvanecido y sólo les quedaba el amargo sabor de impotencia y fracaso en sus cuerpos cansados. La Serpiente Blanca, al contrario, sonreía ampliamente como si disfrutara el momento, con sus ojos brillantes detrás de sus googles centrados en el caos frente a él, y eso fue lo que quebró la formalidad restante del científico.&lt;br /&gt;   - ¡Tu! ¿Se te ocurre sonreír ante nuestra pérdida? ¿Te atreves a burlarte de nosotros? ¿Qué no comprendes el cruel impacto que acaba de recibir nuestra historia?&lt;br /&gt;   - Claro que comprendo el impacto de susodicha destrucción- respondió entusiasmado y frío a la vez sin dejar de sonreír en ningún momento-. Juzgando por las condiciones de la aldea y las de los cadáveres diría que es seguro suponer que ya hubiera sido su objetivo principal o no la extinción total de los Sheikah tal “acto de crueldad” estaba dentro de sus planes y cálculos, muy bien formulados he de agregar; y, para concluir, mi vista no percibe vida cercana a humana alguna a kilómetros de distancia y debido a que esta masacre no lleva más de un día de su ejecución… feh, disculpe usted perdí el aliento.&lt;br /&gt;   - ¡Imbécil!&lt;br /&gt;   “Doc” se lanzó gritando contra el optimista guía de viaje pero éste simplemente se hizo a un lado como si fuese motivado por un capricho provocando que el otro se tropezara torpemente y cayera abruptamente contra el suelo. Optó por no levantarse mientras sollozaba lamentos de frustración.&lt;br /&gt;   - Sss, viendo el estado de la caravana su siempre considerado guía opta que tomen un descanso antes de tomar el temprano y largo camino de regreso. Les invito que estiren sus piernas y busquen algo de comer entre los escombros para que pasen un momento memorable en un bello mediodía en el desierto de Laguna, su hogar en medio de la nada. Y ahora, con su permiso, tomaré una muy placentera caminata.&lt;br /&gt;   Blanco de más de una mirada inyectada en odio el joven tomó paso amplio hacia los restos de la aldea mientras siseaba melodías extrañas con gran entusiasmo, perdiéndose poco después entre las densas fumarolas negras más cercanas. Sus ojos amarillos posaban en todas las direcciones posibles como si tratara de memorizar cada detalle a la perfección, caminando sobre los cadáveres con cuidado de no manchar sus ropas con sus heridas frescas, disfrutando cada momento al máximo.&lt;br /&gt;   Al pasearse entre las ruinas aun en flamas se percató de algo peculiar. La mayoría de las flamas se mantenían vivas devorando los restos de la aldea pero, aparte de eso, se topó con otras que ardían sobre el suelo natural sin extinguirse, consumiendo la misma arena. Los melodiosos siseos se volvieron más lentos poco a poco hasta que cesaron dejando una curva nerviosa en los labios del guía.&lt;br /&gt;   Continuó con su fúnebre travesía pero la felicidad jovial había sido reemplazada por seriedad poco disimulada. Pero fue cuando se adentraba en el corazón de la aldea cuando se encontró con un cadáver en particular que lo obligó a detenerse.&lt;br /&gt;   No poseía quemadura alguna; la herida que le había dado la muerte había sido algo similar a un zarpazo en su costado izquierdo tan profundo que prácticamente lo había cortado a la mitad. El Sheikah estaba completamente cubierto en ropas con excepción de sus manos y parte de su rostro revelando sus orejas puntiagudas y sus ojos azules de mujer ahora carecientes de vida. Su muerte había sido significativa para sus asesinos.&lt;br /&gt;   Curiosidad saciada se puso de pie de nuevo y su mirada fue capturada una vez más por el costado de su mano derecha donde un símbolo similar a un triángulo dorado brillaba débilmente, perdiendo poco a poco su color. Los ojos del joven se abrieron a más no poder.&lt;br /&gt;   - Vaya, vaya- siseó su testigo sorprendido-. Tanto huir no te sirvió para nada al final, ¿verdad?&lt;br /&gt;     Y sin más prosiguió su camino pero con miles de ideas corriendo en su mente obligándolo a pensar lo peor. Cuando les vendió la historia de los X Daevas a los historiadores no había considerado siquiera la posibilidad de que estuviera relacionada con el ataque a los Sheikah, era simplemente absurdo y exageradamente poco probable. Pero si lo que los atacantes buscaban era lo mismo que temía entonces lo peor era inminente para él. Y lo peor no estaba lejos. &lt;br /&gt;   Su olfato atrapó una esencia débil en el aire que apareció de una manera tan repentina que lo desconcertó completamente. No era posible, conocía a la perfección sus sentidos y su vista le decía que estaban completamente solos por kilómetros. Aunque, pensándolo mejor, su vista no se había concentrado en las posibilidades menos probables.&lt;br /&gt;   Un rugido explotó tan solo a unos cuantos metros de sus espaldas tan fuerte que sacudió las arenas del vasto desierto de Laguna, tan bestial que inyectó miedo e hizo olvidar la derrota a la exhausta caravana y tan furioso que despertó un sentimiento indescriptible y casi olvidado dentro de la Serpiente Blanca. Un sentimiento de nostalgia teñida de sangre.&lt;br /&gt;   Y fue justo a lado del cadáver de la Sheikah donde surgió entre un escape de aire y arena profunda un colosal brazo cuya mano asemejaba más a una gran garra extendida hacia el cielo tratando de alcanzar la libertad.  Batallaba contra una fuerza invisible que trataba de dragarla hacia las profundidades del desierto pero al parecer era su fuerza bruta era la que prevalecía poco a poco. Entonces el símbolo misterioso sobre la mano del cadáver brilló fuertemente por última vez y se desvaneció en el instante arrebatándole a esa mujer toda importancia que alguna vez tuvo. Y la bestia rugió una vez más.&lt;br /&gt;   La tierra vomitó a la abominación aprisionada entre pilares de arena que alcanzaron cientos metros de altura con una presión superior a la tormenta del día anterior. El guía se vio obligado a resguardarse rápidamente entre escombros para no ser lanzado a la lejanía, estupefacto por tal evento. Los pocos cimientos restantes fueron arrancados completamente y las flamas casi inmortales se apagaron en el instante al ser todo cubierto por arena profunda volviendo el antes pueblo muerto en una planicie más en el desierto. El cambio de terreno tan drástico bajo la voluntad de un solo ser era abrumador.&lt;br /&gt;   Habiéndose todo calmado y la arena en el aire descendida una cabellera picuda y rubia surgió de la arena con un pequeño plop girando sobre si como si estuviera analizando el área. Lenta y ágilmente surgió el cuerpo completo de la Serpiente Blanca con un movimiento difícil de creer humano y sentándose en la arena pesadamente lanzó un suspiro profundo. Su cuerpo se quejó un poco ante tal acto debido a la falta de costumbre pero una parte pequeña de él se alegró de experimentar sensaciones empolvadas. Entonces alzó la mirada y ahí estaba.&lt;br /&gt;   Frente a él a unos escasos metros se mantenía de pie y dándole la espalda una figura gigante de un hombre que fácilmente alcanzaba más de tres metros de altura, una enorme cabellera naranjada y picuda que se alargaba hasta su cintura y vestido completamente en gabardina de cuero negro. Su cara era invisible para el ángulo que poseía el joven quien decidió mantenerse inmóvil antes de realizar acto alguno y si es que llegaba a tener posibilidad de realizarlo.&lt;br /&gt;   Cabeza inclinada hacia el suelo, su mirada se fijaba sobre el cadáver de la mujer apenas visible que extrañamente se mantuvo en su posición a pesar de la explosión. Entonces el joven espectador comprendió todo.&lt;br /&gt;   - ¡Bruja estúpida!- rugió con furia y a la vez carcajeándose incontrolablemente-. ¿Creías que me contendrías a mí con tus trucos patéticos y hechizos anticuados? ¡Tuviste suerte de que tu dolor antes de morir no fuese prolongado hasta hartarme, escoria!&lt;br /&gt;   Y con su última palabra alzó su titánica pierna hundiéndola con fuerza sobre la cabeza de la Sheikah pringándolo de sangre mientras se carcajeaba aún más. El joven no apartó la mirada en ningún momento con una expresión de irrelevancia mientras la bestia saciaba sus impulsos inmovilizado en parte por curiosidad y otra por negaciones. No quería admitirlo, no quería admitir que ese hombre estaba a tan sólo unos metros de él, no quería admitir que sabía qué era ni tampoco cómo era que lo sabía. A pesar de su fuerza mental ésta no era lo suficientemente grande como para hacerle enfrentar su realidad.&lt;br /&gt;   - Ni creas que no me he percatado tu presencia, pequeña sabandija.&lt;br /&gt;   Tragó saliva. Pequeño detalle, tampoco había querido admitir las capacidades de aquél hombre y se dio cuenta que si realmente tenía posibilidades de realizar una diferencia tenía que comenzar por aceptar las cosas tales por como son. Lo que importaba era lo que tenía en ese momento y cómo estaba dispuesto a utilizarlo, no lo que careció en algún tiempo lejano ni lo que ha perdido desde entonces. La esperanza no era lo que lo mantendría con vida esta vez.&lt;br /&gt;   La bestia giró su pesado cuerpo mostrando su abominable rostro ante el joven arrebatándole toda duda de su identidad. Su rostro era deforme todo lejano a humano asemejándose más a un reptil olvidado por la historia, ojos verdes de bestia salvaje se enfocaban en su presa con un deseo visible de devorarlo con violencia, una nariz grande y chata que bufaba constantemente tras cada inhalación de aire y sus dientes eran reemplazados por colmillos cubiertos de saliva que brillaban como marfil dentro de una caverna profunda que era su boca. Bufó con repulsión esta vez cuando descubrió a la pequeña e incompetente criatura frente a él.&lt;br /&gt;   - ¡Je! Cuando escuché tus latidos supe que no eras mas grande que un crío, ¡pero tampoco pensé que serías uno tan desnutrido! No podrías saciar ni a una tortuga terrestre, muchacho.&lt;br /&gt;   Inesperadamente el joven sonrió y se puso de pie adquiriendo el aire de indiferencia y burla inmadura tan común en él y lo observó con la misma repulsión que vería a un perro sarnoso. La bestia se volvió perpleja.&lt;br /&gt;   - Seré un crío desnutrido quizás pero al menos no encuentro placer descuartizando pedazos de carne putrefacta, bestia enferma de mierda.&lt;br /&gt;   Más perpleja aún, miró al joven con odio profundo dejando atrás todo sentido de diversión y recurriendo a sus instintos primarios. Sonrió de nuevo al proyectarse en su mente todas las posibilidades que tenía para arrancarle la vida a ese cuerpo tan frágil, su costumbre incontrolable cada vez que adquiría una nueva presa.&lt;br /&gt;   - Tienes demasiadas agallas o poco cerebro, cualquiera de las dos funciona para mí. ¡Exprimiré la vida de tus huesos hasta que sean polvo!        &lt;br /&gt;    - Y en verdad admiro tus deseos pocos probables, bestia estúpida, pero antes de que intentes exprimir la vida de mis huesos hasta que se vuelvan polvo, y he de agregar que para que vuelvas mis huesos en polvo he de suponer que yo ya debería de carecer de vida para entonces, tengo el impulso incontrolable de preguntarte algo. ¿Qué en tu poca sana cabeza provocó que acabaras con un clan completo como los Sheikah?&lt;br /&gt;   El hombre hizo una mueca confusa como si tratara de comprender todo lo que escuchó pero al final sólo respondió la última pregunta que aun así se le dificultó entender.&lt;br /&gt;   - ¿Qué si por qué masacré a los Sheikah? Je, juega conmigo y si aun respiras talvez te diga… ¿eh? El sol…&lt;br /&gt;   Con una mueca algo estúpida alzó su mirada hacia el sol que se mantenía exactamente en el centro del cielo y tras unos segundos la sed de sangre en sus ojos se disipó tornándose en completa alarma.&lt;br /&gt;   - ¡El sol salió! ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que...?&lt;br /&gt;   Entonces su presa comprendió. El ataque sobre la aldea había sido ejecutado la noche anterior y el único motivo por el cual la bestia seguiría en esas arenas olvidadas por cualquier dios sería en contra de su voluntad. El último hechizo de la Sheikah había dado aporte a eso.&lt;br /&gt;   - Nada bien, Ulquiorra va a matarme cuando sepa que no conseguí…&lt;br /&gt;   Se detuvo en seco cuando se percató que había capturado toda la atención de su oyente. Sonrió amargamente.&lt;br /&gt;   - Malas noticias, muchacho, se me acabó el tiempo… ¡así que tendré que dar un final rápido!&lt;br /&gt;    Cerrando su boca y arqueando su espalda lentamente comenzó a inhalar una gran cantidad de aire, cambiando la temperatura alrededor de él drásticamente a tal nivel que la Serpiente Blanca comenzó a sudar aun teniendo una distancia considerable de la bestia. Se dio cuenta qué lo que estaba preparando fue la misma técnica que dio extinción a los Sheikah y, muy probablemente, sólo la utilizó una vez.&lt;br /&gt;   - ¡Arde y perece!&lt;br /&gt;   Gritó a la vez que liberaba su creación. No era posible describirlo como una simple llamarada, su dimensión y velocidad superaba cualquier método humano en su intento por replicarlo. Un torrente inextinguible y casi infinito de fuego anaranjado se expandió de su boca abarcando completamente la planicie que antes ocupó la tribu Sheikah en tan sólo unos cuantos segundos siendo imposible para el guía esquivar. No tenía sentido suponer lo contrario, la estupefacta Serpiente Blanca no escaparía del ataque y la bestia lo sabía.&lt;br /&gt;   Después de numerosos segundos que parecieron una eternidad el hombre bestial cesó su soplido dejando un pastizal de fuego frente a él que parecía no apagarse nunca. Y fue sólo después de recuperar su aliento cuando sonrió satisfecho.&lt;br /&gt;   - ¡Je! ¡Un crío desnutrido y hablador, y no más!- carcajeó.&lt;br /&gt;   Las flamas siguieron ardiendo ante él entreteniéndolo por unos momentos, dejándose perder por sus movimientos elegantes. Pero sus sentidos lo hicieron regresar y le fue inevitable sonreír de nuevo ante el descubrimiento de aquello que le daba un motivo por el cual existir. Más presas.&lt;br /&gt;   El tembloroso grupo de historiadores se podía divisar a la distancia huyendo sin rumbo fijo seguramente hacia una muerte lenta y dolorosa por falta de dirección, exceso de calor y sed pero juzgó que sería demasiado aburrido suponer tal muerte después dos o tres días cuando tenía la posibilidad de divertirse con ellos en ese mismo momento aun si éste fuera  fugaz.&lt;br /&gt;   La distancia era mayor a la de su presa anterior... dos kilómetros a lo mucho. En ese caso sus flamas debían ser más devoradoras todavía y esa idea lo emocionó. Inhaló de nuevo aumentando las dimensiones de su pecho a un tamaño alarmante, tenía calculados los daños que haría pero en realidad siempre se equivocaba en ellos y causaba más daño de lo previsto. Alcanzó su límite, llegó el momento… pero no lo tomó.&lt;br /&gt;   Algo capturó su atención, a simple vista se veía anormal pero en su rama de especialidad “anormal” era común. Algo se acercaba enterrado justo por debajo de la arena a una velocidad absurdamente enorme, escupiendo arena mientras avanzaba como si fuera un depredador acuático en su entorno, dando grandes círculos alrededor de la bestia pero acercándose poco a poco, acechándolo. Le fue imposible no dar la mejor de sus sonrisas.&lt;br /&gt;   - ¡Si, si, así me gusta!    Compactó y dividió la energía mantenida en su interior; siempre deseaba disfrutar al máximo a los oponentes que tenían las agallas y la capacidad de enfrentarlo. Escupió docenas de pequeñas bolas de fuego como si fueran municiones pero cada una con una potente explosión de temer, todas muriendo cerca del objetivo pero ni uno solo lograba alcanzarlo. Era como si fuera capaz de verlas todas, justo cuando uno estaba apunto tener contacto cambiaba de dirección drásticamente a veces en direcciones completamente contrarias sin perder velocidad si quiera. La diversión de la bestia se tornaba poco a poco a frustración al percatarse que su oponente ganaba terreno.  &lt;br /&gt;   - ¿Sólo vas a seguir esquivando? ¡Atácame, aquí estoy!&lt;br /&gt;   La velocidad de disparo incrementó pero la energía que le restaba se acercaba a nada. Más y más se acercaba, arena siendo escupida furiosamente marcando en la planicie el camino perfecto que trazaba sin recibir daño alguno. Simplemente no tenía sentido, una técnica de ese tipo no podía funcionar de una manera tan eficaz. Entonces el hombre dejó de disparar.&lt;br /&gt;   Un momento antes de que su ataque cesara el torrente de arena tomó una dirección recta hacia su oponente con una velocidad inclusive mayor sorprendiéndolo por completo dejándolo sin ofensiva alguna.&lt;br /&gt;   “¡Pero qué...!”&lt;br /&gt;   Demasiado rápido inclusive para los pensamientos, de la misma arena surgió ágil y audaz el joven guía que había dado por muerto momentos antes con un impulso suficiente como para alcanzar la gran altura del hombre. Ojos ocultos debajo de sus goggles, cabello picudo cubierto de arena, un movimiento imperceptible de su pie derecho y una navaja pequeña surgió de la punta de su bota y girando en pleno aire para conectar una patada letal en el cuello. Todo simplemente estaba perfectamente calculado.&lt;br /&gt;   Cual fue su sorpresa que el hombre poseía una gran velocidad a pesar de sus dimensiones y fue lo suficientemente rápido como para cerrar su garra alrededor del tobillo armado, algo también planeado por el agresor. Ahora fue su mano izquierda donde un objeto peculiar se encontraba aferrado a su muñeca, similar a un reloj pero mucho más grande, donde surgió de él una navaja más pero ésta siendo mucho mas grande y afilada a la de la bota. Su mano libre apuntando hacia el rostro del enemigo, no había escapatoria alguna.&lt;br /&gt;   Clank. La Serpiente Blanca no podía creer lo que veía. La navaja tan especial que acababa de utilizar había sido detenida por las mismas fauces del hombre que la mordían con gran fuerza para no soltarla. Y fue ahí en donde se quedó atrapado, tanto brazo como pierna inmovilizados, incapaz de contrarrestar la resistencia. Y esa carcajada, esa maldita carcajada deforme sonó una vez más.&lt;br /&gt;   - ¡Ajombojo!- dijo de manera casi ilegible debido a la navaja en su boca-. ¡Tu eguej..!&lt;br /&gt;   “¡Mierda!”- pensó alarmado dándose cuenta que ya era demasiado tarde; la bestia sabía quien era.&lt;br /&gt;   Dislocando todos los huesos de su pierna derecha logró resbalarse de su prisión y usando su otra pierna libre como apoyo sobre el musculoso hombro de su oponente palanqueó su navaja con fuerza cortando algo imprevisto y liberándose ésta también. Impulsado aterrizó en el suelo con una agilidad bizarra en su cuerpo momentáneamente deforme dislocando numerosos huesos para ser capaz de, literalmente, serpentear sobre el suelo y amortiguar la caída para luego conectarlos de nuevo y adquirir una postura más humana. El gigante, por el otro lado, comenzó a escupir una y otra vez sobre la arena hasta que entre su saliva cayó la mitad cortada de un colmillo.&lt;br /&gt;   - Que sabor tan amargo. El veneno de tu navaja es muy potente, más potente a de cualquiera de los antiguos miembros de tu clan, feh…&lt;br /&gt;    No lo podía creer. A pesar del veneno que había inyectado en su boca éste era lo suficientemente resistente como para sólo escupirlo y sentir su “amargo” sabor. Sus escupitajos se hundieron en la arena mientras burbujeaban rápidamente diluyendo cualquier cosa que tocasen en el momento.&lt;br /&gt;   - Tú eres el último del Clan Orochi- continuó con una sonrisa satisfactoria en sus gruesos labios-. ¡Y mejor aun, un Serpiente Blanca! Y lo que posees en tu muñeca izquierda…&lt;br /&gt;   Comenzó a carcajearse de nuevo pero ésta vez de una manera incontrolada y maniaca, incapaz de detenerse. &lt;br /&gt;- ¡Y nosotros que pensábamos que los Sheikahs la tenían en su posesión! Muy mala suerte para ellos.&lt;br /&gt;   Todo estaba empeorando. Ahora él sabía y no se detendría hasta que la tuviese o hasta que fuera asesinado y en lo segundo había acabado de fallar. Por fortuna la terquedad siempre había sido uno de sus rasgos.&lt;br /&gt;   El gigante se irguió y lo observó con una mirada diferente, como si lo viera como un igual a tal grado que le incomodaba.&lt;br /&gt;   - Soy el Décimo Daeva, Xorsbew, y mi misión es recolectar al Ojo de la Serpiente, Zilant, sean cuales sean los medios.&lt;br /&gt;   La Serpiente Blanca aferró inconcientemente el brazalete que sostenía pero era inútil escapar de su destino ahora. Debía huir, sólo podría ganar el encuentro si lo posponía, aun no estaba preparado.&lt;br /&gt;   - Puedes resistirte y darme el gusto de arrancártelo de tu cadáver ó simplemente puedes entregarlo y después te mato, te daré la opción de elegir muchacho, ¿qué tal?&lt;br /&gt;   Siseó.&lt;br /&gt;   - Olvidas algo. Éste desierto no es sólo mi terreno si no también las tierras de mi antes Clan. Conozco todos sus secretos y todas sus ventajas, y además poseo esto.&lt;br /&gt;   Alzó a Zilant al nivel de su rostro. Era en efecto un brazalete plateado con un círculo en medio con un lente de cristal duro al igual que un reloj, y en el centro brillaba vivamente a un ojo verde enigmático de serpiente que parecía como si pudiese verlo todo. Los ojos del joven se tornaron de amarillos al mismo verde de su brazalete resaltando todos sus rasgos de reptil enormemente. Xorsbew se alarmó.&lt;br /&gt;   - Y mientras lo posea ni tu ni nadie podrá acercarse a mí de nuevo. Así que… ¡suerte!&lt;br /&gt;   Desarticulando todos los huesos de su cuerpo de nuevo adquirió la postura de una serpiente e impulsándose en un solo salto se hundió en la arena y sus profundidades de las cuales no volvió a ser visible dejando atrás al impotente Xorsbew que no fue lo suficientemente astuto como para predecir  sus actos. Pero su aroma aun lograba ser sentido débilmente en el ambiente y el Daeva no estaba dispuesto a dejarlo ir.&lt;br /&gt;   - ¡No puedes huir de mí, Orochi! ¡Te atraparé y devoraré como el crío desnutrido que e..!&lt;br /&gt;   Y justo estaba dando el primer paso cuando algo lo detuvo. Ésa distorsión de sonido tan familiar… por un momento lo olvidó todo y enfocó su diminuto cerebro a buscar una manera de escapar del castigo que estaba ahora por sufrir.&lt;br /&gt;   - Ul… Ulquiorra…- fue lo único que apenas logró decir mientras el dueño de ese nombre surgía del portal con una expresión de repulsión en su mirada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1099363154373785575-7832774293674787941?l=thezimitarchronicles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/feeds/7832774293674787941/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1099363154373785575&amp;postID=7832774293674787941' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default/7832774293674787941'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default/7832774293674787941'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/2008/06/captulo-07-el-ojo-de-la-serpiente_05.html' title='Capítulo 07: El Ojo De La Serpiente'/><author><name>Vega H. Mendoza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07193246682816708893</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_NDUvlrIegAo/SBJNVFisKPI/AAAAAAAAAAU/el3uyXD1hCM/S220/Ego.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1099363154373785575.post-2096819554522561172</id><published>2008-05-28T21:56:00.001-07:00</published><updated>2008-11-13T17:57:37.889-08:00</updated><title type='text'>Capítulo 06: La Reina De Historias Antiguas</title><content type='html'>El viento aullaba gravemente a través de pasillos antiguos cubiertos de polvo y memorias muertas, salones gigantes de colores desteñidos hasta liberarse de su elegante prisión de roca a través de los balcones vacíos que antes sostuvieron personas especiales por sus títulos de realeza. Un majestuoso castillo plateado opaco dotado de numerosas torres e increíbles dimensiones, una obra maestra de tiempos de guerra y nobleza ahora enterrados en sus cimientos yacía omnipotente en una tierra olvidada siendo ahora poseída por un ser cuya existencia era más importante y trascendental a la de un rey. Alguien aun más especial ocupaba el balcón más alto ahora.&lt;br /&gt;   Era una mujer, alta y poseedora de una belleza incomparable a cualquier otra, joven al reflejo de su cuerpo mas sin embargo mucho más madura en su mirada fría, penetrante y de color rubí vivo como si fueran flamas danzando eternamente junto a su existencia. Dotada de una cabellera perfectamente lacia y tan larga que alcanzaba la cintura, brillaba con el mismo tono que sus ojos creando una figura de elegancia divina cuando se mecía junto a sus ropas con el viento. La cubría un vestido grueso y negro ajustado en cierto punto a su cuerpo cuando una segunda capa de tela roja resaltaba alrededor de él de una manera anormal asemejándola a una reina de ensueños.&lt;br /&gt;    Se apoyaba sobre el borde del balcón, mirada perdida en las montañas áridas y muertas poseídas por los vientos errantes de todas las tierras, cantando historias perdidas de tiempos lejanos. Un amanecer rojo nació a la distancia tiñendo de sangre las montañas sedientas creando rápidamente un mar bizarro congelado en el tiempo cuyo centro se encontraba el castillo transformando sus rocas muertas en armadura pulida rubí siendo un espectáculo verdadero para el ojo humano. Pero ella estaba acostumbrada a tal visión y no esbozó sonrisa alguna.&lt;br /&gt;   Un sonido abstracto nació a sus espaldas, del centro del balcón se creó una línea horizontal, negra y delgada que emitía un chillido abstracto, luego tornándose éste en una desfiguración como si el mismo sonido se deformara la línea se amplió poco a poco hasta que alcanzó la altura de una persona. Un portal negro ocupaba su lugar ahora y de él surgió caminando tranquilamente con sus manos en los bolsillos un ser cuya existencia, por muy similar que fuese, no podía clasificarse como humana.&lt;br /&gt;   A simple vista se podía decir que era un hombre de mediana estatura y delgado, de facciones atractivas y un aire de jerarquía insuperable. Su humanidad moría en sus ojos verdes y aun más fríos a los de la dama frente a él, naciendo de ellos líneas verdes que cruzaban sus mejillas como lágrimas secas. Algo curioso de él era una máscara rota que portaba que sólo abarcaba el lado izquierdo de su cabeza sin tapar su rostro, abarcando parte de su cuello hasta su hombro, con un cuerno solitario naciendo en a lado. Pero lo más peculiar de su físico era un elemento en particular ubicado en el centro inferior de su cuello. Un vacío, un agujero perfectamente circular cruzaba su cuerpo siendo éste no una herida pero un rasgo natural de su cuerpo. Sus vestimentas consistían en una hakama blanca y amplia, una chaqueta colosal por igual blanca, sandalias negras y en su cintura una faja negra que ataba una espada fundada de mango verde.&lt;br /&gt;   El portal se cerró inmediatamente y sacando las manos de sus bolsillos el personaje puso una rodilla en el suelo e inclinó la cabeza ante la dama.&lt;br /&gt;   - He regresado, mi Señora.&lt;br /&gt;   Una sonrisa surgió de sus finos labios rojos ante el anuncio de esa voz tan tranquila y áspera a la vez pero su mirada continuó siendo atraída hacia la nada.&lt;br /&gt;   - Tal siento, hijo mío. Vuestra pronta llegada alza más incógnitas que certezas y forzosamente he de preguntaros el por qué con el más mínimo detalle a resaltar de vuestra parte. Ahora decidme…&lt;br /&gt;   Lenta y agraciadamente giró y dio un paso bajando su mirada ante él, alzando la suya con su fina mano con una delicadeza similar al tratar una flor.&lt;br /&gt;   - ¿Qué ha sido de aquél que porta el nombre de Vega?&lt;br /&gt;   El hombre sostuvo la mirada de su Señora pero era obvio que alguna fracción infinitamente pequeña dentro de él hubiera elegido no hacerlo. Sin embargo su expresión fue, como siempre, apacible y calmada.&lt;br /&gt;   - El Golem ha muerto, mi Señora. Vega aun vive.      &lt;br /&gt;   Sus labios se arquearon peligrosamente pero en contra de su voluntad logró reprimir una mueca mucho peor. Sus ojos brillaron de una manera extraña, ardiendo mucho más vivamente que antes reflejando las emociones en su interior.&lt;br /&gt;   - Explicadme.&lt;br /&gt;   - El Golem obtuvo contacto con Vega en las costas del oeste a no más de doscientas leguas de aquí e inició el ataque como ordenado. Sin embargo hubo una intervención inesperada.&lt;br /&gt;   - ¿Aliados, entonces?- explotó inesperadamente pero el joven no se afectó.&lt;br /&gt;   - En absoluto, en realidad mera coincidencia juzgando por el orden de ejecución de la serie de eventos ocurridos. Fue ella quien eliminó al Golem durante el contacto.&lt;br /&gt;   La mujer arqueó una ceja de interés.&lt;br /&gt;   - Xorsbew ha fallado en su intención de genocidio, al parecer. Sólo un grupo de Sheikahs sería lo suficientemente fuerte como para derrotar a ése Golem en especial. Hacedle saber de su error en cuanto arribe.&lt;br /&gt;   - Al contrario, ningún Sheikah actuó en esta escena sino una niña. Una niña Nómada.       &lt;br /&gt;   La última palabra ocasionó una reacción drástica en la dama. Más de una vena resaltó de su rostro, sus frágiles manos se convirtieron en fuertes puños aferrándose a la nada e inexplicablemente la temperatura comenzó a ascender alrededor de ella. Su vestido ondeaba de manera diferente en contra del viento y la presión aumentó lastimando levemente al joven aunque éste resistía, inmune a toda reacción posible, manteniendo su posición y expresión tan perfectas como estatua de marfil.&lt;br /&gt;   - ¿Cómo osáis decir que una Nómada rompería el orden de naturaleza a tales longitudes? ¡Es inaudito, imposible! ¡No intentáis llamarme estúpida de una manera de inverosímil!&lt;br /&gt;   - No intento tal atrocidad, mi Señora, ésos fueron los hechos sucedidos. Sin embargo, la ley del Cambio de Dueño tuvo todo que ver en los resultados.&lt;br /&gt;   Tan repentino como fue el surgimiento de los cambios climáticos tan anormales fue su cesar siendo su ira reemplazada por incredulidad y curiosidad. Su vestido se holgó como antes y poco después fue presa del viento de nuevo. Giró su rostro hacia el rojo amanecer mordiéndose el labio mientras pensaba.&lt;br /&gt;   - Esa ley no puede ser aplicada fácilmente sobretodo si el primer dueño conserva la vida, mucho menos con Nómadas. Aun así yo no poseo todos los conocimientos sobre historias tan antiguas…  &lt;br /&gt;   - Si me permite aclarar una de sus dudas, hubo una intervención más que me da motivos para juzgar que Vega, en efecto, tiene aliados.&lt;br /&gt;   - ¿En verdad? Eso cambiaría muchas suposiciones de nuestra parte, las consecuencias de su supervivencia podrían ser mayores entonces. ¿Alguna idea de su identidad?&lt;br /&gt;   Una breve pausa. El joven había calculado las consecuencias de esa respuesta, obviamente, y aun así existía duda en expresarla. Pero su lealtad, al parecer, era infinita a comparación de cualquier temor.&lt;br /&gt;   - Los Sanjin, mi Señora. No existe duda alguna de ello.&lt;br /&gt;   Su boca formó un círculo casi perfecto de asombro. Era certero, tal unión no podría provocar consecuencias benefactoras para ellos y sus pensamientos e ideas corrían a grandes velocidades en su mente pero nada era tangible. Necesitaba más tiempo para tomar una decisión.&lt;br /&gt;   - Habéis hecho bien como siempre, hijo mío, pero estos hechos sólo son imprevistos, no impedimentos. Os tengo una pregunta más. ¿Qué podéis decirme de aquella niña que tuvo papel en tal acto?&lt;br /&gt;   -  ¿La Nómada? Fue incapaz de contener las habilidades de su arma, inclusive casi es destruida por ella. Sólo es basura.&lt;br /&gt;   La dama sonrió complacida.&lt;br /&gt;   - Entonces todo este asunto se solucionará por cuenta propia. Esa Nómada sólo puede traer muerte y autodestrucción con ese poder en sus manos y cuando todo se quede reducido a cenizas será tu trabajo en recuperar lo perdido. ¿Comprendéis, Ulquiorra?&lt;br /&gt;   Poniéndose de pie lentamente los ojos rubí de la dama encontraron su reflejo en las esmeraldas muertas del joven.&lt;br /&gt;   - Por supuesto, mi Señora.&lt;br /&gt;   - Espléndido- respondió con una amplia sonrisa-. Podéis retiraros.&lt;br /&gt;   Ulquiorra asintió levemente y alzando su brazo derecho chasqueó sus dedos. Una débil línea familiar se creó a sus espaldas y tras una deformación de sonido el portal yacía abierto. Pero no lo atravesó.&lt;br /&gt;   - Con su permiso, me gustaría saber qué ha sido del Señor. Su presencia no nos ha dignado desde que los X nos congregamos por última vez hace algo de tiempo.&lt;br /&gt;   La dama sonrió una vez más de manera algo forzada y se acercó al la orilla del balcón dándole la espalda.&lt;br /&gt;   - El Señor es un hombre muy ocupado tal como su título le otorga. Os aseguro que vuestras sanas intenciones y vuestra preocupación hacia Él le harán recordar que vos sois su Daeva más leal.   Sin sonreír siquiera ni responder en palabras mostró una cordial inclinación como despedida y agradecimiento y girando lentamente con sus manos nuevamente en sus bolsillos cruzó el portal desapareciendo junto a él. Pero la dama sabía el efecto de cada una de sus palabras y sabía, a su vez, que la sonrisa de complacencia tiene más de una manera de manifestarse.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1099363154373785575-2096819554522561172?l=thezimitarchronicles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/feeds/2096819554522561172/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1099363154373785575&amp;postID=2096819554522561172' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default/2096819554522561172'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default/2096819554522561172'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/2008/05/captulo-06-la-reina-de-historias.html' title='Capítulo 06: La Reina De Historias Antiguas'/><author><name>Vega H. Mendoza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07193246682816708893</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_NDUvlrIegAo/SBJNVFisKPI/AAAAAAAAAAU/el3uyXD1hCM/S220/Ego.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1099363154373785575.post-3042688317203439733</id><published>2008-04-25T15:40:00.000-07:00</published><updated>2008-11-13T17:55:11.721-08:00</updated><title type='text'>Capítulo 05: Ira Contra El Viento</title><content type='html'>El esfuerzo se volvía mayor con el pasar de los segundos pero aun así Cecil era incapaz de liberarse de su tan simple prisión. Guardaba silencio pero dejaba que su mirada asesina hablara por ella, elevando su calor corporal a tal punto que su piel ardía alarmantemente. Irv se mantenía en el suelo agachado, llorando inconsolablemente, incapaz de alzar la mirada.&lt;br /&gt;   - Es inútil- respondió su opresora con tono de indiferencia en su voz al ver que todos sus esfuerzos eran en vano-. Suelta la hoz y tal vez considere liberarte, ¿va?&lt;br /&gt;   Emitiendo un sonido ilegible de rechazo total su ira comenzó a manifestarse en su rostro deformándose en una mueca aterradora, casi bestial. La hoz comenzó a vibrar levemente pero a una gran velocidad, chillando agudamente que aturdía los oídos de la oponente de su poseedora.&lt;br /&gt;   - Libérame… déjame… ¡destajarte!&lt;br /&gt;   Líneas de humo negro comenzaron a emanar de la navaja de la hoz cubriéndola completamente, girando alrededor de ella a gran velocidad creando figuras ilegibles, volviendo los chillidos metálicos a gritos humanos a la lejanía. El ojo azulado logró reconocer su significado antes de la inminencia.&lt;br /&gt;   “¡¿Vitae?!” &lt;br /&gt;   Las líneas de humo se unieron en una sola manifestación corpórea y a una velocidad incalculable ante el ojo humano se disparó como un arma de fuego contra la enemiga. La explosión de impacto resonó como un cañón pequeño, aun así lanzando a Cecil contra el suelo a lado del ahora gritando Irv y levantando arena a unos cuantos metros de altura.&lt;br /&gt;   No logró escuchar nada por unos cuantos segundos y su cuerpo pesaba enormemente como si tal despliegue de energía hubiera provenido de ella misma, costándole mucho ponerse de rodillas al menos y reconocer la consecuencia de sus actos. Donde antes estuvo la mujer ahora yacía un cráter algo profundo en la arena pero sin rastro alguno de ella. El razonamiento de Cecil se encontraba demasiado nublado desde que obtuvo la hoz pero aun así era suficiente como para darse cuenta que el ataque había fallado. Intuitivamente giró su mirada alrededor.&lt;br /&gt;   - ¡Cerca!&lt;br /&gt;   Y ahí estaba, sonriendo ampliamente con su ojo bien abierto de asombro, sobre una gran duna a más de treinta metros de distancia de Cecil imposibilitándola de toda explicación lógica. Era imposible que alguien consiguiera recorrer ese espacio en tan poco tiempo al igual que alguien pudiese esquivar el disparo estando tan cerca. Sus vestimentas, ahora fáciles de reconocer a comparación de la antes incómoda posición, eran curiosas siendo estás un chaleco holgado y corto, pantalón muy ajustado de tela delgada y un par de zapatos elásticos de bota alta siendo todo blanco. La ira comenzaba a regresar de nuevo.&lt;br /&gt;   - ¡Lamento decepcionarte pero eres demasiado leeeeeenta! ¿Quieres intentarlo de nuevo?&lt;br /&gt;   Pero antes de que terminara de decirlo Cecil estaba de pie de nuevo con la hoz ya invadida por el humo siendo apuntada hacia la mujer. Irv ya no existía en su realidad, sus llantos llegaban a oídos sordos ahora. Todo lo que deseaba, lo que más deseaba en ese momento era terminar con esa arrogancia, esa molesta sonrisa y esa mirada tan penetrante de ese ojo solitario. No más burlas.&lt;br /&gt;   El disparo fue más potente y más veloz al anterior, desplegando líneas negras sobre la arena mientras surcaba vivamente sobre ellas. Lo último que Cecil alcanzó a distinguir antes de la gran explosión fue la amplia sonrisa de la joven, irónica y expectante a la vez, segundo después viéndose oculta entre grandes nubes de arena y líneas de humo  negro. Ya no había duda alguna, ella se había deshecho con esa explosión, fuese lo que fuese nada podría esquivar ese disparo mucho menos si se encontraba a tan sólo escasos centímetros del rostro. Sonrió satisfecha mientras el cansancio invadía su cuerpo completamente, obligada a reposar la hoz sobre la arena. Y el viento sopló.&lt;br /&gt;   Un potente bang, la mujer emparchada surgió de la nada frente a ella con su tan maldita sonrisa acompañándola junto a un puño bien cerrado arriba de su nuca. Ni siquiera hubo tiempo para sentir asombro.&lt;br /&gt;   El golpe explotó sobre su mejilla despegándola del suelo y arrojándola a varios metros de distancia, sus dedos ahora olvidados por la fuerza resbalando ante el cuerpo de la hoz. Rebotó una vez, rodó aun más y cuando su cuerpo finalmente se detuvo ya nada era legible ni siquiera la fría arena que apoyaba su pesado ser. La conciencia abandonó su mente junto con la ira y se dejó invadir por la nada, aun cuando no tenía otra opción.    &lt;br /&gt;                                                                            * * * * * *&lt;br /&gt;   Suspiró satisfecha al ver el ahora inerte cuerpo de la niña y estiró su cuello haciendo tronar más de un hueso. No era su gusto golpear personas con tantas desventajas contra ella pero viendo las circunstancias no tenía otra opción.&lt;br /&gt;   Redirigió su mirada ahora ante la hoz clavada elegantemente sobre la arena, silbando con el viento que la recorría. Entonces todo su cuerpo comenzó a brillar cubierto por una luz blanca, casi cegadora obligando a la joven a medio cerrar su ojo. El cuerpo del arma se deformó, comenzando a encogerse y un segundo después la luz desapareció revelando su nueva forma. Una katana fundada, majestuosa y blanca como nieve se mantenía clavada en la arena en donde antes estuvo la hoz. La joven sonrió de nuevo.&lt;br /&gt;   - Estás perdiendo el estilo, Sora. Antes no te hubieras demorado tanto.&lt;br /&gt;   Sora giró ante dos hombres que se acercaban a la lejanía, siendo revelados por la luz de la luna. El que habló era mayor de edad que ella, alto, poseedor de ojos azules oscuros acompañados de una mirada seria, cabello lacio como el de Sora pero con un color rubio claro recogido en una cola. El que lo seguía era menor de edad que los otros dos, no tan alto como su acompañante pero más alto que Sora, con una expresión jovial en su rostro, ojos amarillos brillantes y expectantes, cabello rubio oscuro, corto y picudo. Ambos usaban ropas similares a las de la joven pero el mayor usaba un chaleco largo, guantes de cuero y vestimentas grisáceas mientras que el menor no tenía chaleco siquiera, poseía un solo guante en su mano derecha y sus ropas eran negras. Se detuvieron frente a ella siendo ésta poseída por una expresión de enojo en su rostro el cual hizo caso omiso el mayor.   - Ahora se útil y despierta a Vega, ¿quieres?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1099363154373785575-3042688317203439733?l=thezimitarchronicles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/feeds/3042688317203439733/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1099363154373785575&amp;postID=3042688317203439733' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default/3042688317203439733'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default/3042688317203439733'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/2008/04/captulo-05-ira-contra-el-viento.html' title='Capítulo 05: Ira Contra El Viento'/><author><name>Vega H. Mendoza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07193246682816708893</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_NDUvlrIegAo/SBJNVFisKPI/AAAAAAAAAAU/el3uyXD1hCM/S220/Ego.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1099363154373785575.post-2989396520142172192</id><published>2008-04-25T15:32:00.000-07:00</published><updated>2008-11-13T17:53:42.636-08:00</updated><title type='text'>Capítulo 04: El Despertar</title><content type='html'>No podía moverse. No era el hecho de haber sufrido junto con su hermano la renuncia de todas las comodidades que alguna vez consideraron realizadas; tampoco era el cansancio de caminar sin rumbo conocido con vestimentas rasgadas durante numerosos días enfrentándose a la hambruna y el miedo todo el tiempo. No, lo que mantenía a Cecil Crimson Windergard paralizada era el horror que sufría al haber descubierto a aquél hombre moribundo en la arena cubierto en su propia sangre, a los pies de un ser tan monstruoso que ni sus propias pesadillas podrían crear tal visión. Y la hoz brillaba con un destello blanco a su lado.&lt;br /&gt;   - ¡Sis! Qué... qué...- gemía el pequeño agudamente, poseído por un miedo jamás sentido. Lloraba sin parar como si sus ojos fueran zafiros teñidos por la lluvia, aferrado fuertemente del brazo de su hermana.&lt;br /&gt;   La bestia los miraba fijamente ahora a ellos, ignorando a su antes presa y esbozando una sonrisa tan temible que inyectó ahora pánico en ellos. Avanzó un paso...&lt;br /&gt;   - ¡Sis! ¡Haz algo!&lt;br /&gt;   Nada le cruzaba la mente con excepción de un desenlace trágico y caótico, no había nada que su débil estado pudiera cambiar y más qué saberlo, era simplemente obvio. Pero la hoz  continuaba brillando...&lt;br /&gt;   Un salto que hacía cantar al viento, más que un reflejo fue como un llamado a responder. Antes de que pudiera realizarlo la hoz ya se encontraba en sus manos en un movimiento careciente de gracia pero a fin de cuentas un giro conectando a ambos cuerpos en un choque letal. El silbido fue más agudo que el canto.&lt;br /&gt;   Una línea de sangre negra tiñó la arena, la bestia aterrizó sobre sus piernas en una postura defensiva aunque carecía de su brazo izquierdo lanzando un largo y agudo chillido, aferrándose el pedazo de carne que antes sostuvo su extremidad.&lt;br /&gt;   Incredulidad parecía recorrer su rostro careciente de emociones humanas pero simplemente era difícil de creer lo que había sucedido. Ante él se mantenía erguida y sin daño alguno la joven que segundos antes era indefensa, ahora poseedora de una mirada diferente la que haya tenido en cualquier punto de su vida. No era una mirada determinada a morir por alguien si no una por matar si era necesario.&lt;br /&gt;   Cecil no podía evitar sentir cierta satisfacción ante la herida que le había causado a esa bestia, la sensación de tan sólo sostener esa hoz le era indescriptible, procedía de ésta y recorría todo su brazo a través de su cuerpo. Aclaraba su mente, aceleraba su corazón y agudizaba sus sentidos en cada aspecto dándole una ilusión de ser invencible inclusive. Era adictivo.&lt;br /&gt;   La bestia lanzó un gran rugido con un gran esfuerzo se reincorporó y con una garra abierta repitió su movimiento anterior estando sus movimientos y técnicas ahora nublados por el dolor y la confusión ante el surgimiento de tal serie de eventos. El viento volvía a cantar con el roce de su cuerpo deforme pero por muy fuertes que fuesen sus intenciones asesinas todos sus actos podían ser leídos por una mente brillante.&lt;br /&gt;   Uno, dos, tres cortes en un parpadear de ojos, la bestia dejó de ser lo que era y fragmentos de su cuerpo se dispersaron en diferentes direcciones hundiéndose pesadamente en la negra arena terminando la amenaza con un esfuerzo incomparable al infinito pánico que momentos antes habían sentido. Cecil suspiró emocionada con una sonrisa en sus labios.&lt;br /&gt;   - Sis... ¿qué... sucede? ¿Por qué sonríes?&lt;br /&gt;   Se había olvidado completamente de Irv al dejarse hundir por esas sensaciones y se daba cuenta de que no se arrepentía en lo absoluto. No le bastaba, deseaba más... y girándose hacia él comenzó a acercársele lentamente meciendo la hoz en su brazo.&lt;br /&gt;   - ¡Sis! ¡Qué te pasa! ¡Me estás asustando!&lt;br /&gt;   Quería callarlo, quería callar ésos "Sis esto, Sis aquello..." sus constantes lloriqueos le molestaban enormemente y lo que más deseaba en ese momento era jamás volver a escucharlos. Con sumo gusto alzó su brazo curveando la hoz al ascender antes del golpe, siendo incapaz de reprimir un gemido de excitación. Irv sólo se agachó siendo su acción inservible.&lt;br /&gt;   El viento sopló con una fuerza tan grande que hizo perder el equilibrio momentáneamente a Cecil y en el momento menos esperado una figura misteriosa surgió de la nada y aprisionó sus brazos y cuerpo con una llave ingeniosa muy bien elaborada. La joven obligada a no realizar sus deseos fue presa de la ira y girando su mirada ante su opresor descubrió con gran sorpresa que se trataba de una mujer no mayor a ella por un par de años, cabello lacio, rojizo oscuro y piel pálida y un parche negro en su ojo izquierdo. Era el ojo derecho, azul cielo y misterioso portador de más de un secreto, el que la veía con una seriedad fúnebre y juzgadora como si todos los secretos de Cecil fueran expuestas ante esa desconocida. Pero simplemente sonrió como una niña que acababa de interrumpir un juego de adultos.   - Es suficiente sangre para una noche, ¿eh, chica novicia?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1099363154373785575-2989396520142172192?l=thezimitarchronicles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/feeds/2989396520142172192/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1099363154373785575&amp;postID=2989396520142172192' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default/2989396520142172192'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default/2989396520142172192'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/2008/04/captulo-04-el-despertar.html' title='Capítulo 04: El Despertar'/><author><name>Vega H. Mendoza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07193246682816708893</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_NDUvlrIegAo/SBJNVFisKPI/AAAAAAAAAAU/el3uyXD1hCM/S220/Ego.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1099363154373785575.post-6925121872712642385</id><published>2008-04-25T15:16:00.000-07:00</published><updated>2008-11-13T17:52:02.684-08:00</updated><title type='text'>Capítulo 03: El Lunático</title><content type='html'>El viento aullaba suavemente junto con la brisa del mar, silbando en una manera armoniosa con las olas de la playa chocando una y otra vez sin fin, con una bella luna plateada brillando en la mitad de la noche. Un sol gentil para seres oscuros que sólo surgen a la superficie cuando las sombras actúan como un velo para su presencia. Y así eran dos. &lt;br /&gt;     Corriendo entre las sombras se encontraba un hombre vestido completamente en cuero negro, cuya edad no podía ser calculada mediante métodos simples como si el tiempo se hubiera detenido completamente para su cuerpo pero no para su mente ni para sus ojos grises y fríos. Su  corto y negro cabello se ondeaba contra el viento mientras eludía con gran agilidad, más allá de la de un humano normal, todos los obstáculos naturales que encontraba. Pero aun así tambaleaba de vez en vez.&lt;br /&gt;      Sangre era derramada tras cada paso dejando salpicaduras espontáneas pero sin nunca esbozar una expresión de dolor, aun si el sudor y la fatiga cruzaran su cuerpo continuamente. La herida mas grande se encontraba sobre tu hombro izquierdo siendo un corte profundo que llegaba hasta el hueso, una herida que mataría a cualquier otro hombre más, sin embargo, éste mantenía su velocidad anormal con un ritmo constante. El mismo brazo sostenía un bulto de vendas blancas en forma de “L” cuya parte recta alcanzaba los seis pies de longitud, siendo este artefacto aferrado con fuerza hacia el cuerpo del hombre como si su vida dependiera de ello. Y era por ése mismo motivo por el cual corría.&lt;br /&gt;      Un movimiento veloz entre un arbusto cercano y su atención fue capturada, una figura abominable surgió de entre la maleza con un rugido horriblemente agudo y una mirada asesina en sus ojos plateados, garras enormes y afiladas silbando el aire a la vez que se dirigían hacia el cuello de su presa. Garras que no alcanzaron su objetivo por muy poco.&lt;br /&gt;       Tela meciéndose con el viento, el bulto perdió su forma a la vez que sus largas vendas la liberaban con una gracia incomparable y de ellas surgían un destello metálico que reflejó el ataque con un solo movimiento. La bestia se vio forzada a dar un paso atrás a la vez que el hombre ganaba un poco de tiempo y adquiría una posición de de defensa perfecta a pesar del estado tan desgastado de su cuerpo. Lo que él poseía entre sus manos ahora era nada más que una hoz plateada, finamente decorada con caracteres ilegibles por la ignorancia común, brillando elegantemente como cristal cortado bajo el reflejo de la luna.&lt;br /&gt;         La bestia era clara para él ahora. Poseía una forma levemente humana pero su cuerpo era más grande que un humano común y tendía a encorvarse un poco al punto que sus brazos mas largos de lo normal podían tocar el suelo. En vez de dedos de sus manos surgían una hilera de cinco navajas afiladas que la más larga podía alcanzar el medio metro dando por ende una muerte irremediable en caso de un golpe certero. Su cuerpo era completamente lampiño con excepción de la extremadamente larga cabellera lacia y blanca que caía sobre sus hombros hasta tocar el suelo. Su vestimenta era peculiar siendo solamente un traje de tela gruesa ajustado que lo cubría completamente con excepción de sus garras, pies y cabeza siendo él perfecto para persecuciones nocturnas. Su presa no esbozó sonrisa o pesar alguno.&lt;br /&gt;   - Él te envió, ¿verdad?&lt;br /&gt;      Siseó macabramente como respuesta pero el otro sabía lo que significaba. Colmillos surgieron de sus finos labios a la vez que una lengua morada jugueteaba entre ellos a la vez que esbozaba inconcientemente una sonrisa, saboreándose con gran deleite el trozo de carne que tenía frente a él. No había opción ante el instinto.&lt;br /&gt;      Trotó rápidamente hacia el herido y saltó con la agilidad impresionante de antes siendo reflejado una vez más aunque con mayor dificultad obligando al hombre a perder  su posición por unos momentos, siendo la oportunidad para la bestia. O eso quiso hacerle creer él.&lt;br /&gt;       Con sed de sangre rasgó a la vez que rugía hacia el débil oponente dividiendo aire y… ¿astillas?&lt;br /&gt;        Lo que una vez ocupó el espacio de aquél hombre ahora se encontraba un gran fragmento de un tronco viejo cayendo éste en grandes trozos hacia el suelo después de haber sido atacado por equivocación confundiendo momentáneamente a la bestia… recuperando sus sentidos de nuevo cuando la fría navaja de la hoz atravesó su pecho en un instante fugaz. Surgido de entre un punto ciego de su adversario se mantenía aferrado a su arma a la vez que éste se mantenía chillando y sacudiendo su asqueroso ser violentamente.&lt;br /&gt;         Un momento de flaqueza, aflojó la presión que mantenía en sus dedos y la bestia se vio liberada aprovechándose del desgraciado clavando numerosas veces sus garras en el ya desfigurado cuerpo. Ya no tenía voluntad propia, simplemente se colapsó contra la fina arena a la vez que la última de sus fuerzas se escapaba de sus sentidos viéndose limitado sólo a ver de manera nublosa como la luna se hundía entre el mar.&lt;br /&gt;           Un silbido cruzó el aire, su plateada hoz teñida de sangre negra se hundió en el suelo cercana a dos siluetas ilegibles, temblorosas en el viento. Lo último que logró distinguir antes de caer en el profundo abismo de su mente fue el lacio cabello negro de una niña cuya mirada estupefacta encontró la suya justo en el último respiro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1099363154373785575-6925121872712642385?l=thezimitarchronicles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/feeds/6925121872712642385/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1099363154373785575&amp;postID=6925121872712642385' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default/6925121872712642385'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default/6925121872712642385'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/2008/04/captulo-03-el-luntico.html' title='Capítulo 03: El Lunático'/><author><name>Vega H. Mendoza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07193246682816708893</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_NDUvlrIegAo/SBJNVFisKPI/AAAAAAAAAAU/el3uyXD1hCM/S220/Ego.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1099363154373785575.post-6401415454125913819</id><published>2008-04-24T19:35:00.000-07:00</published><updated>2008-11-13T17:50:47.502-08:00</updated><title type='text'>Capítulo 02: La Serpiente Blanca</title><content type='html'>De polvo a arena, aun con el sol medio camino hacia el anochecer un eclipse flotaba en su lugar. La visión era casi imposible para el pequeño grupo de hombres que trataban de mantener equilibrio contra los fuertes vientos, apenas pudiendo caminar a través del desierto sin vida ahora infestado de una nube negra de polvo voraz que gritaba de un muy mal augurio por venir. O quizá ya había ocurrido.&lt;br /&gt;   Los nueve hombres portaban googles y largas capuchas para protegerse contra los castigos de tal ambiente y enfrente de tan valerosa caravana caminaba un joven alto y fuerte que continuamente giraba sus ojos hacia el misterioso objeto oculto en su muñeca izquierda, guiando a todos sin duda alguna. Mientras todos trataban de encontrar algo mas allá de la masa negra que los rodeaba su líder sólo miraba su herramienta secreta y ocasionalmente miraba cualquier cosa que se encontrara dos pies frente a él cuidando de no caer en un barranco o arenas movedizas.&lt;br /&gt;   Entonces y sin señal alguna se detuvo estirando su brazo hacia el grupo con una intención de detenerlos quienes obedecieron sin dudar.&lt;br /&gt;   - ¡La aldea se encuentra a un poco de mas de cinco millas en esa dirección! – gritó apenas. ¡Pero no alcanzaremos a llegar antes del anochecer!&lt;br /&gt;   - ¡¿Entonces qué haremos?! – respondió otro miembro del grupo con los vientos inagotables que los mecía con gran fuerza.&lt;br /&gt;   - ¡Hay algunas cuevas a no mas de una milla al este de aquí! ¡Así que aprieten el paso!&lt;br /&gt;   El grupo se miraba miserable y extremadamente agotado pero lo siguieron sin cuestionar sus decisiones. Resistiendo un par de horas de asquerosa tortura y a pesar de sus fuerzas que se disipaban rápidamente era la indiferencia e inmunidad del líder ante tales condiciones tan drásticas que les hacían seguirlo aun inclusive si ponían sus vidas a riesgo en el proceso. No estaba en su naturaleza el someterse, al parecer.&lt;br /&gt;   La oscuridad los cubrió completamente momentos antes de que entraran a la cueva casi invisible más cercana que encontraron. Era pequeña pero se adentraba profundamente dentro de una de las gigantes rocas de granito encontradas comúnmente en el desierto que hizo a los hombres casi reír de alegría, que probablemente lo hubieran hecho si hubieran tenido la fuerza claro está. &lt;br /&gt;   Una luz tenue de una vieja lámpara cobró vida mientras todos cubrían el suelo arenoso con sus cuerpos cansados, excepto por el joven que aun no cesaba de observar el artículo oculto para luego regresar a la entrada de la cueva sólo para lanzar una mirada filosa hacia el exterior y fue solo después de hacer una decisión muda cuando regreso con los otros. Quitándose los googles reveló un par de ojos amarillos brillando vivamente junto con el cabello rubio cubierto de arena haciendo su piel verse aun más pálida de lo que era, y finalmente soltando un profundo respiro se tiró contra el muro mas cercano extendiendo sus brazos a lado de él. &lt;br /&gt;   - Feh, eso estuvo cerca, más cerca de lo que ustedes creen. Me alegro de que ninguno se me muriera.&lt;br /&gt;   Otro hombre se quitó su equipo mostrando una edad mayor a la del líder y a su vez él estaba mucho mas cansado que él, respirando pesadamente le dio una mirada extraña. Usaba anteojos rotos que eran tan pequeños a comparación de su cabeza que la hacían ver como una fruta sobrecrecida.  &lt;br /&gt;   - ¿A qué te refieres con eso? Si bien recuerdo te pagamos para que nos guiaras a salvo a través del desierto de Laguna, ¡no para que casi nos mataras con una monstruosa tormenta de arena!&lt;br /&gt;   Los demás concordaron con él silenciosamente mirando al líder sin irrespetuosamente quien sólo miraba aburrido a la lámpara. Entonces hizo un sonido muy peculiar con sus labios similar a un siseo con una sonrisa divertida en su rostro mirando hostilmente sin parpadear al hombre que le acababa de gritar. Le fue imposible a éste no sentir un escalofrío.&lt;br /&gt;   - No me contrataron para un viaje de luna de miel hacia una isla remota, ¿verdad? No, no, ustedes querían visitar la olvidada y prohibida aldea de los Sheikah que, por fortuna para ustedes, existe un hombre lo suficientemente tonto para aceptar dinero para guiar a hombres ancianos como ustedes a ese lugar. Soy un Serpiente Blanca, Doc, no un proveedor de placeres. &lt;br /&gt;   El doctor le lanzo una mirada asesina pero se mantuvo en silencio mientras tomaba asiento a lado de sus hombres, gruñendo palabras en el camino. El joven parecía satisfecho de jugar con él.&lt;br /&gt;   - Además, hay algo más que arena y polvo en esta tormenta. Si es que eso es cierto por los otros olores que percibí…&lt;br /&gt;   “Doc” elevó ligeramente una ceja a su comentario. Como un historiador de prestigio todo dato por muy pequeño que fuese contaba aun si provenían de un cretino como ese hombre.&lt;br /&gt;   - ¿A qué te refieres?&lt;br /&gt;   Siseó de nuevo. Era obvio que había hecho eso a propósito y que después demandaría algo a cambio pero era inevitable.&lt;br /&gt;   - Cenizas… cenizas cálidas volaban junto con la arena. Y juzgando por la dirección del viento venían del norte, casualmente en donde el Clan Sheikah se encuentra… ¿o quizás encontraba?&lt;br /&gt;   Una expresión de horror apareció en el rostro del historiador obligándolo a ponerse de pie.&lt;br /&gt;   - ¡No puedes estar hablando en serio! Las historias de los Sheikah dicen…&lt;br /&gt;   - No sería más feliz que contarles mas acerca de los eventos malditos que han estado ocurriendo en estas arenas últimamente, por un pequeño precio claro está. Pero primero que nada Doc, ¿qué han escuchado sobre los X Daevas?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1099363154373785575-6401415454125913819?l=thezimitarchronicles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/feeds/6401415454125913819/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1099363154373785575&amp;postID=6401415454125913819' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default/6401415454125913819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default/6401415454125913819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/2008/04/chapter-02-white-snake.html' title='Capítulo 02: La Serpiente Blanca'/><author><name>Vega H. Mendoza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07193246682816708893</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_NDUvlrIegAo/SBJNVFisKPI/AAAAAAAAAAU/el3uyXD1hCM/S220/Ego.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1099363154373785575.post-8009311642189942766</id><published>2008-04-24T19:24:00.000-07:00</published><updated>2008-11-13T17:49:57.178-08:00</updated><title type='text'>Capítulo 01: Escapa Antes De Perder</title><content type='html'>- Un ciervo, definitivamente un ciervo.&lt;br /&gt;   - Eres un menso. ¿Cómo puede ser eso un ciervo? Es obviamente un pingüino.&lt;br /&gt;   - ¿Cómo sabrías tu que es un pingüino? ¡Nunca has visto uno de verdad!   Un enorme golpe sobre la cabeza rubia después y el pequeño niño se sentó con lágrimas en sus ojos azules, casi como siempre terminaba si osaba cruzar palabras contra su hermana mayor aun si debatían sobre las formas improbables que las nubes hacían en el colosal cielo de verano. Su hermana gruñó.  &lt;br /&gt;   - Como dije, es obviamente un pingüino, Irv.&lt;br /&gt;   Su largo cabello negro giraba con el viento mientras sus oscuros ojos se fijaban sobre el cielo ignorando al molesto de su hermano. El sol se encontraba especialmente brillante ese día sobre los interminables campos de Zimitra como si nada malo pudiera pasar. La ironía, por desgracia, nunca era su aliada.&lt;br /&gt;   - ¡Cecil Crimson Windergard! ¿Qué crees que estás hacienda allá arriba?&lt;br /&gt;   Malditas sean esas monjas y sus voces chillonas. Se puso de pie a lado de su aun llorando hermano con una postura tan calmada como si no se encontraran en absoluto sobre el techo de la iglesia. Su vestido negro parecía una vestimenta real comparada con la arrugada y vieja camisa que Irv usaba al igual que sus pantalones marrones. A ellos no les importaba, por supuesto; la vanidad nunca era de su preocupación.   - Observando el sol, obviamente- explotando con una frialdad tan grande en su mirada que hasta la monja fue incapaz de verla directamente a los ojos. ¿Y qué está haciendo usted allá abajo, Hermana Ratalba?   &lt;br /&gt;   - ¡Es Rosalba! – chilló de nuevo. ¡Ahora por favor, por el amor de Dios, bajen de ahí de inmediato!&lt;br /&gt;   Con una mirada fúnebre duradera y un lento comienzo tomó la mano de Irv y lo llevó a la escalera oculta en la parte trasera de la iglesia haciéndolo bajar después de ella sólo en caso de que fuera lo suficientemente estúpido como para caerse. Él lloriqueaba durante el camino mitad asustado de la hermana y mitad por la caída, nunca diciendo palabra alguna como si su castigo dependiese de la cantidad de sus palabras. La hermana Rosalba ya estaba a lado de las escaleras con una expresión de miedo en su pálido rostro cuando ellos bajaron.&lt;br /&gt;   - ¿En qué estabas pensando? ¿No puedes pensar aunque sea un poco en la seguridad de tu hermano? ¡Apenas tiene nueve años!&lt;br /&gt;    - Hey, era él el que quería acompañarme desde el principio, nadie lo invitó.&lt;br /&gt;   La hermana se veía frustrada sin palabras que decir. Cecil giró y comenzó a caminar hacia la vieja mansión que se encontraba no muy lejos de ellos.    - Estaré en mi cuarto, solo para que sepan en donde no van a estar en las siguientes horas.   Entonces comenzó a correr como si no hubiera mañana antes de que cualquier respuesta pudiera alcanzarla, dejando atrás al ahora lloriqueando Irv y a una muy enojada hermana. Esa mansión era un orfanato para niños pequeños y jóvenes adolescentes pero ella era la excepción, ella y sus 17 años de edad. Dejando el enorme pórtico de madera atrás ella corrió y corrió evitando todo contacto visual con cualquier otro niño, niña o hermana con quienes se encontrase aunque todos la evitaban completamente como siempre, con miradas nerviosas o asustadas en sus rostros. Ella sabía eso, ella estaba acostumbrada y ni le importaba en lo más mínimo o, al menos, eso era lo que ella se decía.&lt;br /&gt;   Ella finalmente alcanzó la puerta del dormitorio de las niñas mayores de la mansión y con tres saltos gigantes alcanzó su cama y saltando pesadamente se hundió en su cobija, clavando su rostro en la almohada. Extrañamente se sentía cansada y nada más le importaba para cuando había sido llevada por la dulce sensación de sueños y dejándose llevar hacia el único mundo en donde ella encontraba sanidad. En su propio mundo.                                                           &lt;br /&gt;                                                                            * * * * * *&lt;br /&gt;   Tal día tan gris y húmedo, el frío era insoportable congelándola hasta los huesos. Un Irv mas joven era sostenido en su mano, rodeados por muchos rostros que ellos creyeron conocer. Dos tumbas en frente de ellos. Ella ya había tenido suficiente.&lt;br /&gt;                                                                            * * * * * *&lt;br /&gt;   - ¡Sis, despierta!   Ella dio su usual gruñido y abrió sus ojos muy levemente. El sol ya se había ocultada y la oscuridad crepitaba en la habitación pero no había nadie ahí aparte de ella misma y un impaciente Irv de pie a lado de su cama. Debía de ser la hora de cenar cuando su estómago gruñó en acorde con el pensamiento.    - ¡Sis, tienes que escuchar esto!&lt;br /&gt;   - Ahora no, Irv, tengo hambre- dijo mientras se volteaba de él aun teniendo la cara hundida en la almohada. Ahora ve a traerme algo de comer.&lt;br /&gt;   - ¡Sis! ¡Escúchame! ¡Las hermanas quieren exiliarte de la mansión!    Ella se congeló en el instante. Sentándose rápidamente sobre la cama vio los ojos hinchados de su hermano dándose cuenta de lo mucho que había llorado en las últimas horas. Pero ella todavía no lo quería creer.&lt;br /&gt;   - ¿Qué estás diciendo? Éso no es posible.&lt;br /&gt;   - ¡Es verdad, yo las escuché! ¡Ellas dijeron que eras un mal ejemplo para todos en la mansión! Ellas… dijeron que tu eres un peligro para mi… ¡pero se que no lo eres!    Ella estaba en shock. No, ella no podía separarse de su hermano, ella se había dado cuenta de ello. Habían muchas cosas que ella necesitaba saber con su hermano a su lado. Ella tomó una decisión, no tenía elección.&lt;br /&gt;   - Irv… yo se que no he sido una buena hermana y todo eso pero esta vez tendrás que confiar mucho en mi, más que cualquier otra vez, ¿me oyes?&lt;br /&gt;   Él asintió rápidamente. Ella sonrió.&lt;br /&gt;   - Bien. Ahora necesito que me oigas muy cuidadosamente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1099363154373785575-8009311642189942766?l=thezimitarchronicles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/feeds/8009311642189942766/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1099363154373785575&amp;postID=8009311642189942766' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default/8009311642189942766'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1099363154373785575/posts/default/8009311642189942766'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thezimitarchronicles.blogspot.com/2008/04/chapter-01-escape-before-you-loose.html' title='Capítulo 01: Escapa Antes De Perder'/><author><name>Vega H. Mendoza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07193246682816708893</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_NDUvlrIegAo/SBJNVFisKPI/AAAAAAAAAAU/el3uyXD1hCM/S220/Ego.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
