martes, 8 de julio de 2008

Capítulo 08: El Viaje Comienza

Aún llovía. Sensación que no la abandonaba nunca, ni siquiera cuando dormía, cuando soñaba. Con el pasar de los años las memorias se volvían grisáceas e indefinidas como la visibilidad de una ventana en una lluvia de invierno pero la sensación permanecía ahí como una herida que nunca sanaría. Ardía y quemaba, profunda y expuesta, ese dolor ajeno a lo carnal la desnudaba en la oscuridad volviéndola débil, frágil e incapaz de realizar acto alguno. La llenaba de ira.
La memoria se manifestaba como si fuera una escena vivida en el momento pero aun así su visión no iba más allá del alcance de sus manos. Pero había algo de lo cual no podía escapar por mucho que huyera, algo que la buscaba a través de la misma memoria con gran fervor. Una oscura silueta femenina teñida de sangre ajena oculta entre las sombras siendo su única luz sus ojos verdes emanantes de deseos asesinos. Esa mujer carcajeaba estruendosamente con gran malignidad, sus pasos lentos y pausados sonaban cada vez más cerca sin importar que tanto huyera de ella sintiendo su presencia crecer con gran voracidad devorándolo todo. Deseaba sentir alivio, deseaba sentir de nuevo la despreocupación que alguna vez la vida le proporcionó, deseaba huir de todo y si fuera necesario alcanzar tal libertad también desearía la muerte. Pero algo se lo impedía.
* * * * * *
Un dolor enorme en su rostro la recibió a la completa conciencia aunque la confusión aún lo era todo. Su cuerpo pesaba como nunca lo había sentido y carecía de fuerza para siquiera moverse, pero sus sentidos estaban volviendo poco a poco.
- ¡Oye, Thanos, ésta ya está despertando!
La voz de aquél joven retumbó en sus oídos con tal fuerza que su cabeza le dolió aun más. Una brisa salada y un oleaje cercano le recordaron poco a poco cómo era que ella había llegado a donde estaba pero aun así le costaba recordar.
Alzando un poco los párpados descubrió al dueño de la voz agachado a lado de ella, ojos brillantes y curiosos siendo un tanto familiares mirándola tan cerca del rostro que si pudiera lo hubiera golpeado por atrevido. Se percató de que el sol estaba comenzando a salir y se preguntó cuanto tiempo estuvo inconciente… o por qué lo estuvo.
- Déjame ver, Axis.
Un personaje más llegó a su campo de visión siendo mayor al anterior y con una imagen mas seria y madura más sin embargo ambos poseían facciones faciales muy similares haciéndole pensar que quizá eran hermanos. Thanos la miró por unos segundos para luego retirarse un tanto asombrado.
- No debería recuperar la conciencia tan rápido después de lo que hizo sobretodo después de usar a Génesis de esa manera.
- ¡Pero ella usó a Génesis y en su forma original!- entró Axis-. Tú sabes qué quiere decir eso…
- Forzarla sería la palabra correcta, en realidad. Disparar Vitae Anima de esa manera, sólo un novato sería tan estúpido para hacer eso.
- Un novato con talento querrás decir.
Lloriqueos cercanos detuvieron su conversación y Cecil no dudó que le pertenecían a su hermano. Todavía no lograba disipar esa nube de confusión que la poseía pero lo único que realmente sabía era que ella necesitaba estar con Irv.
- Hey, hey, ni se te ocurra moverte- le dijo el menor cuando vio que forcejeaba contra los límites de su cuerpo-. Deberías estar muerta después de lo que hiciste, tampoco empujes tu suerte.
No le importaba en lo absoluto que tan estúpida o afortunada era, tampoco entendía lo que ellos decían ni tenía deseos de saberlo. Lo único que quería era estar con su hermano y le llenaba de impotencia que su cuerpo le fallara de tal manera.
- Mi… herm… hermano…
- ¿Eh? ¿Ése niño de allá es tu hermano?
Ambos jóvenes se miraron y luego vieron al niño que se encontraba no muy lejos de ellos sentado solo en la arena hecho un ovillo lloriqueando débilmente. Axis frunció el ceño.
- ¡Oye, niño! ¿No es ésta tu hermana? ¿Por qué no vienes con ella?
Pero Irv no respondió, al contrario, apretó el nudo de brazos que había hecho sobre sus piernas y ocultó la cabeza en ellos. Thanos negó con la cabeza.
- No tiene caso. Dudo que se acerque a la chica después de que casi lo mata.
- … ¿qué?
Debían de estar mintiendo, era obvio. ¿Por qué ella haría tal cosa? Pero, pensándolo bien, no lograba recordar todo aun. Thanos se acercó a ella descubriendo la turbulencia mental reflejada en su mirada y agachándose puso su mano derecha enguantada sobre su frente. Lo que Cecil sintió después fue algo perturbador y estresante a la vez. El guante era frío al tacto pero después de unos segundos se tornó calido y semejante a una corriente de sensaciones líquidas comenzó a expandirse lentamente más allá de su mente alcanzando el subconsciente.
Imágenes reprimidas de una realidad abominable comenzaron a brotar ante los ojos de Cecil mostrando el viaje que había recorrido junto a su hermano huyendo del orfanato durante la noche con provisiones extremadamente escasas, guiándose por el camino alcanzando la costa y comenzando a viajar hacia el sur deteniéndose solo cuando Irv se cansaba y en la noche donde a ella no le era posible dormir montando la guardia mitad asustada, mitad preocupada. Fue después de ocho días de viaje cuando se encontraron con el joven de la hoz.
Cecil comenzó a tener convulsiones momentos antes de que Thanos alcanzara esas memorias e inmediatamente retiró su mano de su frente. Sudor frío recorría su cuerpo y se vio obligado a apoyar una rodilla sobre el suelo debido al agotamiento mental al haber experimentado todos los sacrificios que ella había hecho, todo su estrés y miedo de su decisión de huir y la incertidumbre de no saber qué sería de ellos. Pero también logró sentir una fracción de las emociones que la poseyeron cuando tuvo contacto con la hoz y eso era mucho peor a todo lo anterior.
- ¿Qué sucedió?- cuestionó Axis alarmado-. ¿Qué viste? ¿Quiénes son?
Thanos respiraba pesadamente pero logró reincorporarse a duras penas. Cecil también batallaba en respirar y parecía que se desmayaría de nuevo de un momento a otro.
- Son huérfanos del orfanato Santa Misericordia no muy lejos de aquí. Aun así haber recorrido el camino a pie y con un niño… Cecil es tu nombre, ¿verdad?
No era capaz de asentir pero su mirada afirmó la duda. Thanos apretó la mano que le había puesto encima y de ella emanó agua negra desbordándose hacia la arena.
- No recuerda nada. Tiene las memorias enterradas de una manera que nunca había visto al grado que ni ella podría accederlas si lo quisiera. Me es posible recuperarlas pero no sin hacerle daño y ella ya ha sufrido demasiado por ahora. Además… quizá sea mejor así.
Dudas e inquietudes arrasaron por la mente de Cecil pero le era imposible formularlas aun. Fatigada y extenuada comenzaba a sentir la sensación del desconectarse de la realidad de nuevo pero hizo un esfuerzo de no hacerlo temiendo que despertara en una situación peor.
- En verdad está agotada, hermano- murmuró Axis-. Esta tipa es algo diferente.
Thanos no respondió, guardaría sus suposiciones para él mismo por el momento. Entonces giró hacia el extremo opuesto de la costa, hacia el punto donde comenzó todo.
Sora se encontraba de pie frente al cuerpo del dueño de la hoz cubierto de sangre seca y arena, completamente inerte y careciente de vida. La joven lo miraba con suma seriedad en el rostro y se acercó a un costado de él lentamente, cuidando de no tocarlo. Apretó los labios y tomó un profundo suspiro.
- ¡Despierta con un demonio, pedazo de mierda!
Alzando su pierna para un mayor efecto Sora conectó una patada en el estómago del joven levantándolo completamente del suelo alcanzando más del metro de altura para luego aterrizar rodando pesadamente a una gran distancia de temer. Thanos y Axis la vieron horrorizados e incapaces de cambiar el hecho.
- ¡Qué demonios haces, Sora!
- ¡Qué crees que hago! ¡Lo estoy despertando!
Y efectivamente, la víctima de tal acto de bondad apoyo un brazo contra el suelo y comenzó su lento ascenso sobre sus piernas hasta ponerse de pie aunque un tanto encorvado. Lanzó una mirada de odio profundo hacia Sora.
- Gracias- murmuró soltando la palabra con un sentimiento fúnebre.
- ¿Lo ven? ¡Me está dando las gracias!
Thanos se llevó la mano hacia el rostro con expresión de negación mientras Axis simplemente se quedaba perplejo con la boca abierta. Sora le puso un brazo debajo del hombro del joven rápidamente antes de que se lo impidiera.
- Vamos, deja de lloriquear.
Guardando silencio se dejó ayudar y caminaron hacia los otros dos. El joven descubrió al niño que lloraba alejado de todos pero tampoco comentó nada.
- Bien, ya estamos todos reunidos aunque no precisamente como lo habíamos planeado. Supongo que debemos de agradecerle a ella, ¿no crees, Vega?
Al llegar con Thanos se dejó caer en la arena y perdió la mirada hacia el mar. Sora gruñó.
- ¿Y ahora que haremos? Con estos dos me refiero. Dejarlos siempre es una opción, al cabo ya han llegado tan lejos por su cuenta…
- Sora…
- Está bien, está bien. Supongo que podemos llevarlos con nosotros hasta el puerto más cercano y luego pensar como deshacernos de ellos.
Thanos la miró seriamente pero tenía razón. El viaje que ellos emprendían no tenía espacio para un niño y una adolescente con complejos mentales, serían una carga demasiado grande.
- ¿Tu qué opinas, Vega? Estás más callado de lo usual, además de que hay ciertas cosas que estoy seguro mis hermanos y yo queremos saber…
Permanecía distante, inclusive hasta cierto punto destruido, y Thanos se percató que había perdido algo mucho más importante que una batalla. Algo había salido demasiado mal mucho antes del encuentro con el Golem.
- Denme a Genesis. Es lo único que necesito en este momento…
Los tres asintieron y Axis rápidamente se dirigió hacia la hermosa katana incrustada en la arena donde nadie osó tocarla antes. La tomó en sus manos con mucho cuidado pero se detuvo un momento para observarla colmando la paciencia de su hermano mayor.
- ¡Axis!
- ¡Ya voy, ya voy! Sólo quería verla un momento, era todo.
Vega sólo cambió su postura cuando estaba la katana frente a él. La tomó en sus manos y la sostuvo por un momento pero cual fue la sorpresa de todos que fue incapaz de desenfundarla. Ira surgió en su rostro y se puso de pie en un salto mirando a los tres con un aire incómodo para ellos.
- ¡¿Quién la usó?!
Los tres inclinaron la cabeza temiendo lo peor y Cecil tuvo la impresión de que en cierta manera la apuntaban a ella e, inclusive desde la posición de donde estaba que le era difícil tener una amplia vista del grupo le fue imposible no sentir un profundo deseo asesino que la rodeó. Movimientos rápidos y violentos, Génesis caía a la arena, en menos de un segundo los tres hermanos habían saltado de su posición e inmovilizado completamente a Vega atrapando sus brazos, piernas e inclusive el cuello mientras éste sostenía en su mano derecha algo que parecía una esfera azul de energía que giraba a gran velocidad creando zumbidos agudos.
- ¡Vega, contrólate! ¡No ganas nada con matarla!
- ¡Oh, al contrario, lo recupero todo!
Inclusive en su estado tan debilitado comenzaba a avanzar poco a poco hacia Cecil empujando a sus opresores levemente tras cada instante, la esfera girando con mayor velocidad. Thanos temió lo peor.
- ¡Sora!
Ella asintió. Viento comenzó a rodear su cuerpo y en un momento perfectamente coordinado ambos hermanos abandonaron sus posiciones a la vez que Sora jaló a Vega de su brazo utilizando un impulso extra arrojándolo hacia el aire a una gran altura. Justo cuando él comenzaba a caer la joven estiró sus brazos hacia él creando un círculo con sus manos y en ese mismo instante Vega se detuvo manteniéndose completamente inmóvil quedando de cabeza y con sus extremidades extendidas. Trató de forcejear pero le era imposible realizar acto trascendente, inclusive fue incapaz de mantener la técnica en su mano.
- ¡Libérame!
- ¡No sin antes prometernos que no le harás daño a la chica!
No respondió. Al contrario comenzó a forcejear de nuevo tratando de juntar ambas manos y Sora presintió lo peor.
- Detente de una vez, Vega. Dudo que quieras que intervenga estando tú en esa posición.
Thanos lo miraba con ojos desafiantes. Gruñendo furiosamente desistió de sus intentos lanzándoles a todos una mirada llena de sentimiento dolido.
- … lo prometo- dijo con suma frialdad-. ¡Ahora bájenme!
Los tres suspiraron. Sora liberó la técnica y Vega cayó de cabeza contra la arena de una manera un tanto dolorosa. Los hermanos estaban tan concentrados en controlar a su amigo que nunca se percataron que Cecil se encontraba de pie detrás de ellos con una expresión un tanto soñolienta en su rostro. Axis la miró antes que los otros dos y no fue inmune a la sorpresa.
- ¡Espera, espera, aun no te has recuperado!
Thanos lo hizo a un lado y se acercó a la chica con una mirada de interés y estupefacción. La analizó de pies a cabeza viendo mas allá de la carne y para cuando terminó su sorpresa era aun mayor.
- Está en perfectas condiciones con excepción del agotamiento. Las heridas que tenía por el viaje, por el abuso de Génesis e inclusive el golpe que le diste, Sora… todas han sanado.
Los otros dos hermanos se abalanzaron contra ella analizándola al igual que su hermano y ambos terminaron con la misma mirada de estupefacción y un leve y duradero “oh”.
- Génesis ha cambiado de dueño.
Las palabras salieron fúnebremente de los labios de Vega que ahora se acercaba a la confundida y asustada Cecil con paso lento reprimiendo más de un impulso, mirándola con ojos llenos de ira y odio. Dudándolo seriamente los hermanos le abrieron paso estando atentos a lo peor.
- Por sostener su forma liberada cuando yo había caído, por usarla de una manera estúpida e inhábil y por haberme salvado la vida Génesis ha cambiado de dueño. Supongo que te debo unas gracias a ti también, ¿no?
El labio inferior de Cecil temblaba incontrolablemente. Su presencia la consumía, aterraba, le daba la sensación de que deseaba devorarla en el abismo que había en su alma si era que realmente poseía una. Su rostro estaba a escasos centímetros al de ella y su mirada no se apartaba de la suya en ningún momento.
- Yo… yo en realidad… no sé… no recuerdo…
- ¿No recuerdas ni siquiera lo que hiciste? ¡Vaya hazaña! ¡Mi historia será trazada en leyendas inmortales y crónicas admiradas y éstas terminarán contigo tomando mi lugar! Nómada imbécil. Tu estirpe decadente jamás comprendería la importancia de nuestra existencia… tu…
Ya no era capaz de seguir, las emociones detrás de sus palabras se lo impedían y sin decir más le dio la espalda y se alejó caminando por la costa. Sora se dirigía a detenerlo pero su hermano mayor lo detuvo diciéndole sus motivos con su silencio. Cecil agachó la cabeza confundida y aun temblorosa y en respuesta a esto Axis se dirigió a ella.
- No te preocupes, se le pasará… espero. Normalmente es mucho más agradable, en serio.
Aun así el peso en su corazón no se iba. A un nivel que aun no comprendía le había arruinado la vida a alguien y si ella no deseaba relacionarse con nadie arruinarles la existencia sería una intención mucho menor. Fue el hermano mayor quien se le acercó ahora.
- Creo que aun no nos hemos introducido de manera formal. Mi nombre es Thanos y estos son mis hermanos Axis y…
- ¡La irrefutablemente…!
- … molesta- intervino Axis.
Sora lo miró con intención de golpearlo pero éste sólo respondió con una mirada de amargura.
- Iba a decir hermosa, gracias.
- … Sora- terminó serio Thanos-. Y aquél de allá como debes saber es Vega. Los cuatro viajamos juntos a través de Zimitra buscando a ciertas personas pero por desgracia los problemas son comunes y en este momento nos encontramos atrasados.
En un momento de lucidez y ahora con Vega lejos Cecil recordó a Irv y lo encontró detrás de los hermanos. Sin decir palabra alguna se abrió paso entre ellos y corrió hacia él tropezándose un poco al principio.
- ¿Irv? ¡Irv! ¿Estás bien?
Pero cuando él escuchó su voz alzó la mirada y a la vez que sus ojos se llenaban de horror se puso en pie y corrió en dirección opuesta de ella hasta que cayó sobre la arena inmovilizado por el miedo. Aún mucho más confundida que antes se mantuvo inmóvil sin saber qué hacer o decir, y fue entonces cuando recordó. ¿Realmente había tratado de matar a su hermano?
- ¿Qué fue lo que pasó?- preguntó-. ¿Por qué mi hermano huye de mí?
Silencio fúnebre. Los tres evitaron responderle parte por incomodidad, parte por prudencia. Pero esta vez no se quedaría sin respuestas.
- ¡Respóndanme!
- Casi matas al niño. ¡No hay nada de ciencia en eso!
Thanos calló a su hermana de nuevo con una mirada retadora.
- Parte de la culpa la tuviste tú, la otra parte fue de Génesis.
Lo dijo apuntando a la katana que se encontraba a sus pies. Cecil no le encontraba sentido, inclusive le molestó que tratasen de verla la cara.
- ¿Me están tratando de decir que una espada me ordenó a que matara a mi hermano? ¿Y que en parte yo quería hacerlo también? ¿Por quién me toman?
- Génesis no es cualquier arma. Funciona acorde a las emociones de su dueño y si éste no tiene pleno control sobre ambos los resultados tienden a ser… desagradables.
- Pero esa cosa no es mía ni la deseo si lo que me dicen es cierto.
- ¿Qué no escuchaste lo que dijo Vega, chica novicia? En el instante en que usaste a Génesis contra el Golem ésta se volvió tuya, te la ganaste en cierta manera.
- ¿Golem?
- ¡Un dato a la vez!- intervino Thanos-. El punto es que Génesis es ahora tuya y no puedes hacer nada al respecto más que morir o que alguien te la gane en un duelo de honor y la verdad es que ninguno de nosotros la desea. En este estado Génesis no tiene ningún efecto complicado sobre ti, hasta en cierto punto se puede decir que es una katana normal así que no te afecta en lo absoluto llevártela.
Cecil la miró brillar tenuemente con las luces del amanecer y admiró de que en verdad era hermosa. Pero la idea de tenerla era absurda al igual que todo el asunto, ella nunca había sostenido un arma mucho menos usarla. Pero había algo dentro de ella que la empujaba, le daba ansias por tenerla, sostenerla, usarla inclusive.
- A eso me refería cuando la culpa era tanto tuya como de ella – dijo Thanos mientras recogía la katana cuando percató la necesidad de Cecil en sus ojos. Génesis no crea emociones asesinas ni bondadosas, sólo las amplifica. Las emociones oscuras son tuyas y de nadie más.
- ¡Pero yo no deseo matar a mi propio hermano!
- Tal vez no pero la sed de sangre es ciega y no distingue a un ser amado de un ser odiado.
Impactada por estas palabras volvió a razonar la situación. Ella sabía que había algo “no muy bueno” dentro de ella, algo que la corroía desde hacía años pero ése no era el momento para andar divagando en su alma. Había prioridades y una de ellas era ganarse la confianza de Irv de nuevo.
- El hecho de que estés de pie en este momento es gracias a Génesis, de hecho – agregó Sora.
- … ¿qué?
- Génesis tiene habilidades que se adhieren a su dueño y éste las conserva por siempre aun si se separa de ella. Vega es un obvio ejemplo de esto.
- Quieres decir… que su fuerza y esa esfera extraña…
- Bueno, también tiene el mérito de dominar, maestrear y mejorar todas las técnicas que tiene en este momento pero si no fuera por Génesis no tendría ninguna de ellas – dijo Axis.
- Y si te agrada el poder y estás pensando lo mismo que yo – inició la hermana – también puedes tener el mismo poder que él posee.
Una chispa brilló en el interior de Cecil. Tener poder, esa fuerza y técnicas enigmáticas que mostró Vega más otros misterios que debe de estar ocultando, todo sonaba muy tentador. Claro, claro, ella usaría ese poder para proteger a su hermano, eso era lo que la alentaba… o eso se decía.
Thanos leyó su aprobación inconciente. Lanzó a Génesis hacia ella girando en el aire y terminó por clavarse en la arena frente a ella.
- Desenfúndala y sabrás que tu decisión fue la correcta.
En verdad era bella. Blanca y brillante como la nieve, parecía que la arena y la suciedad no se adherían a ella en lo absoluto. Una mano temblorosa danzó alrededor de ella con cautela escalándola hasta que se detuvo en el mango. Con un solo movimiento un tanto careciente de gracia la liberó de su funda con una facilidad seguramente envidiable de Vega y la puso frente a ella para encontrarse en su reflejo. Ningún espejo en el mundo la habría reflejado igual que esa navaja; había algo en la Cecil que la miraba de regreso que la hacía sentir segura, fuerte, completa. No hacía falta más.
- Me alegra saber que una belleza cómo ésa no será desperdiciada pero dependerá de ti si la cubres de gloria o deshonra. Ahora, estoy interesado en la dirección que tomarás. ¿Hacia dónde se dirigen?
- En realidad aun no lo sabemos. Escuché en el orfanato que conseguían los alimentos de un puerto al sur de allí así que en cuanto encontramos la costa viajamos hacia el sur con la esperanza de que estuviera cerca pero ya llevamos ocho días así…
- Y ya llevan más de la mitad del camino. Nuestro propio destino es muy probablemente el mismo lugar, el puerto de Dabris. ¿No les gustaría acompañarnos?
Cecil vio esto como una gran oportunidad. Los alimentos ya llevaban tiempo agotados y si viajaban con ellos tendrían mayor seguridad en el camino contra ladrones. Pero aun así estaba Vega.
- No te preocupes por él- agregó Thanos leyendo sus pensamientos una vez más-. No lo dirá pero lo que más quiere en este momento es que Génesis esté en buenas manos y la única manera de garantizárselo es que él mismo lo vea, estoy seguro de ello. Claro, él no te ayudará en lo absoluto, tiene su honor y, por desgracia, también su orgullo, pero nos tienes a nosotros tres.
Cecil sonrió. Nunca había recibido tanta atención sin interés de alguien que no fuera su hermano y por primera vez tuvo la impresión de que podía confiar en ellos.
- Si… estaría muy agradecida por ello. Pero todavía está la cuestión de mi hermano…
- ¡Yo me encargo de eso!
Sora sonreía ampliamente como siempre pero no fue capaz de evitar ser recibida por miradas de desconfianza de sus hermanos.
- ¿Qué? ¡No lo moveré a patadas, se los prometo!
- Tomaremos tu palabra en ello.
Un tanto ofendida se acercó a Irv a paso rápido con una expresión inocente en su rostro imposible de rechazar. Cecil estaba segura que su hermano sería incapaz de no confiar en ella así que respiró tranquila para variar y se acercó un poco a ellos aunque tomando su distancia dejando a Thanos y Axis solos.
- Hermano, cuando dijiste que ninguno de nosotros quería a Génesis estabas pensando que en realidad no podíamos tenerla, ¿verdad?
Thanos gruñó ante su astucia que superaba con creces a la de Sora.
- Quizá debamos guardarnos las leyes del Cambio de Dueño para nosotros mismos por un tiempo. Además, los Sanjin no necesitan una Reliquia más.

1 comentario:

[ c e s H i ] + [ *-* ] dijo...

Mi labio no tiembla! jeje y para ser alguien un tanto basado en mi no tiene tanto de mi... Aunque en esencia si se parece :) jeje en fin.. luego hablaremos de ello.. cuidate y se te quiere! ^^


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