- ¿Cuánto falta?
- Falta poco- respondió un Thanos algo impaciente ante la incontenible curiosidad del hermano menor.
Durante cuatro días había viajado el grupo improvisado siguiendo la costa hacia el sur con Thanos y Vega abriendo el paso aunque el segundo no había soltado palabra alguna desde el desafortunado incidente donde el número de la compañía aumentó por dos. Detrás de ellos les seguía Axis atacando incansablemente con una serie de preguntas irrepetibles, la mayoría de las veces poco inteligentes y en su totalidad inútiles. Un poco más atrás cabalgaba la bolsa de carne y risas de Irv sobre la inagotable demencia que era Sora cuya existencia no daba espacio a la cordura. Y al final del grupo, completamente extenuada por el ritmo de los demás, con un poco de celos hacia Sora por el lugar que había tomado en la vida de Irv y desesperada por comenzar su entrenamiento les seguía Cecil cuyas manos ahora cubiertas de cayos por el entrenamiento sólo conocían a su nuevo tesoro recorriéndolo una y otra vez como si el aferrarse a ella fuera su motivo por existir.
El sol comenzaba a ocultarse tras la colina más lejana y a pesar de que Dabris no yacía a una distancia muy grande la noche los alcanzaría antes de que llegaran a su destino. Thanos divisó un gran árbol con el tronco completamente arqueado a unos cuantos metros de ellos y la improvisación le siguió a la decisión.
- ¿Qué tan poco?
- Ya llegamos- gruñó utilizando el último fragmento de paciencia que le restaba.
Thanos se detuvo frente al árbol mientras los demás lo veían con curiosidad como si hubiera algo de especial en él.
- Aquí pasaremos la noche para llegar a Dabris mañana a mediodía. Sora, busca leña para la fogata; Axis, consigue alimentos para la noche viendo que nuestras provisiones están por agotarse. Caza si es necesario.
Axis asintió y Sora comenzó a quejarse con sonidos onomatopeyas ilegibles pero alejándose a fin de cuentas arrastrando los pies mientras Irv la seguía con prisa por un motivo que su hermana negaba inconcientemente. Cecil se preguntó como cazaría el hermano menor si no portaba arma alguna o al menos no ha la vista.
Vega se acercó a la base del tronco y se sentó pesadamente encorvándose un poco adquiriendo una postura similar a que dormitaba aunque eso fuese poco probable. Thanos se encontraba extrayendo botellas de agua y demás utensilios de las profundidades de su abrigo a lado del árbol en silencio, planeando probablemente lo que habrían de hacer el día siguiente, datos que no había compartido aun con Cecil, y la ignorancia y el hecho de que no se sentía parte del grupo la incomodaba enormemente y la hacían sentirse inútil. Estaba harta de aquella sensación.
El hermano mayor se percató de las turbulencias mentales de la joven y abandonó lo que estaba haciendo.
- ¿Algún problema, Cecil?
Alarmada por ser interrumpida de sus pensamientos no le fue posible evitar dar un pequeño brinco a lo cual sonrió levemente con pena. Pero no deseaba reaccionar así, no quería decir “no, todo está bien” para ocultar sus deseos y temores. Deseaba cumplir sus deseos y recuperar, aun si no fuese el panorama completo, un fragmento de la felicidad que alguna vez poseyó. Deseaba aprender a luchar por él.
- Thanos, ¿cuándo comenzaré con mi entrenamiento?
Se detuvo en seco ante sus palabras. Se alzó lentamente hasta la altura de los ojos de Cecil mirándola con un aire de suma seriedad y una madurez más allá de su edad.
- ¿Por qué tantas ansias? ¿Pretendes usar a Génesis en algún plazo de tiempo corto?
- ¡No, no, nada de eso! Sólo… sólo necesito que me entrenes. Tú me lo prometiste.
La miró de nuevo pero esta vez de una manera un tanto analítica, como si tratara de leer sus intenciones y Cecil no dudó que fuese capaz de ello. Sorpresivamente Thanos sonrió levemente llevándose la mano a la frente como lo hacía seguido.
- Tu intensión para usar a Génesis ha cambiado en estos días y me alegra saber que fuese antes de llegar a Dabris. Obviamente no lograrás completar tu entrenamiento en una sola noche, es simplemente imposible, pero al menos aprenderás los básicos.
Cecil no sabía reaccionar ante esto y estaba limitada a observarlo sin pestañear ni emitir sonido alguno hasta que un muy leve gruñido interrogante surgió de su garganta.
- Verás, como te dije aquella vez cuando recibiste a Génesis, tu arma no funciona en su verdadero potencial si las emociones incorrectas están en el camino. Las ansias tanto de obtener poder como de usarlo te cegaban y te impedían conectarte con la verdadera forma de ella pero ahora todo esto se ha tornado en el elemento puro de Génesis, su verdadera naturaleza.
- Y ésa es…- le siguió tratando de comprender las palabras que había oído.
- “Vida”. Protegerla es una rama de ella y un buen comienzo aun si está remotamente alejado del verdadero significado de la vida. Proteger a tu hermano te ha llevado a ello.
- ¿Qué? ¿Proteger a ese monstruo chillón de si mismo? ¡No juegues con eso! No me provoca la más mínima gracia…
Thanos sonrió de nuevo esta vez riendo un poco viendo lo sonrojada que se había puesto ella enojándola sumamente.
- Bueno, al menos lo sientes. Como mantener ese sentimiento mientras entrenes o pelees será lo más difícil pero si no lo haces Génesis no será nada más que una katana normal atada a una existencia igual a la de cualquier otra arma. Las técnicas y habilidades tendrás que desarrollarlas y dominarlas por ti misma, nadie podrá enseñarte esto.
- ¿Con excepción de Vega?
Éste tosió levemente y adoptó el silencio de siempre, retomando su postura de viajero cansado. Thanos la miró con una expresión obvia.
- Eh… no contaría con eso.
Pasos cercanos, Sora e Irv regresaban cargando unos cuantos leños viejos siendo la mayoría cargados por el infante mientras que sólo uno lo arrastraba con apatía su superiora muy seguramente desde que lo encontró. Con un gruñido de cansancio Sora lo arrojó en un espacio sin basura mientras que Irv se dedicó a formar una base decente para la hoguera entretenido con el reto. Cecil miraba a Sora un tanto molesta.
- ¿Qué me ves, chica novicia? ¿Tengo algo en la cara o qué?
- Nada, nada, como si me provocara interés fijarme en una imperfección facial, chica tuerta.
Sora estalló en un grito furioso e incrédulo y fue necesario que el recién llegado Axis la sujetara por los brazos para impedir que se lanzara a golpes contra Cecil. Después de calmarla el hermano menor mostró cinco liebres muertas con quemaduras extrañas en el cuerpo que traía atadas sobre sus hombros y las intenciones violentas de Sora se transformaron en hambre voraz por saciar. Cecil se preguntó como fue Axis capaz de cazarlas en tan poco tiempo y se percató que la serie de secretos que rodeaba a los hermanos iba más allá de su comprensión.
- Uhm… creo que necesitaremos fuego…
- ¡A mí no me importa!
- Olvídalo, no pienso cargarte hasta Dabris si te enfermas del estómago. Sólo uno de nosotros puede usar fuego…
Ambos hermanos giraron hacia el mudo que reposaba debajo del árbol quien fue incapaz de no sentir la presión de sus miradas. Abriendo levemente un ojo oculto detrás de su cabello lacio se encontró con los ojos brillosos de Sora que parecían escurrir lágrimas de esperanza infantil. Era imposible negarse a esos ojos, sobretodo por la molestia que provocaban.
- Ignis.
Una débil chispa de fuego brotó de entre los troncos y en unos segundos ya se había transformado en una viva fogata proveedora de alegría de la hambrienta chica cuya liebre fue la primera en arder.
- ¡Espera! ¡Aun ni siquiera le has quitado el interior!
- ¡No importa, así sabe mejor!
Cecil simplemente se mantenía al margen de la disputa entre hermanos esperando su turno para comer fuera de peligro. Irv se balanceaba detrás de ellos tratando de formar parte de la acción cuando en un momento de descuido cruzó miradas con su hermana para luego retirarla violentamente. Cecil no pudo evitar sentir una punzada de culpabilidad.
- Axis, dale las liebres a Sora.
- ¡Pero se comerá todas!
- No lo hará, no te preocupes.
Thanos había entrado a la escena y ambos hermanos se habían calmado forzadamente demostrando una vez más la autoridad que representaba ante el grupo.
- Ahora necesito que ayudes a Cecil con su entrenamiento.
El impacto de tales palabras fue obvio. Cecil soltó su quijada hasta su límite, Axis se tornó blanco como un papel, Irv lo miró pasmado e incrédulo, Sora soltó la liebre cuya pata ya estaba masticando e inclusive Vega se reincorporó inmediatamente con un sin fin de palabras en la punta de su lengua. Cecil se preguntó si ese movimiento tan drástico había sido respuesta a su pesar hacia su Irv.
- ¿Qué necesitas que haga? – preguntó Axis.
- Nada complicado. Caminemos hacia acá.
El hermano mayor se alejó de la base del árbol con Axis y Cecil siguiéndolo y se adentró a un claro que se encontraba no lejos de la fogata siendo iluminado por la luna. Thanos se detuvo y ambos acompañantes se distanciaron intuitivamente como si fueran a combatir pero Cecil no se sentía en lo más mínimo cómoda al respecto.
- Cecil, desenfunda a Génesis.
- ¿Eh? Un momento, ¿qué se supone que voy a..?
- Haz lo que te pido, todo será explicado en breve.
Un tanto nerviosa hizo caso y lentamente desenfundó su katana sosteniéndola sin ángulo fijo frente a ella. Thanos sonrió.
- Muy bien. Ahora, trata de cortar a Axis.
- ¡¿QUÉ?!- estalló ella mientras Axis sólo lo veía un tanto curioso esta vez-. ¡¿Quieres que corte a un niño desarmado?! ¡Estás loco!
- Si lo juzgas como un niño desarmado estás muy equivocada, Axis no es ninguno ni otro. Estás por comprender mis palabras.
- ¿Qué se supone que haré yo?- intervino Axis algo entusiasmado aunque trataba de ocultarlo.
Thanos lo analizó esta vez algo curioso pero al final sólo sonrió.
- “Esquiva”. Así de sencillo.
Y del rostro expectante de Axis surgió algo inesperado y nunca antes visto por Cecil. Una sonrisa increíblemente amplia, increíblemente deleitada.
- ¡Perfecto!
Acto seguido, Axis cambió su postura enderezándose completamente y rodeando con su mano izquierda la muñeca de su otro abrazo, justo debajo del único guante que portaba.
- Ésa “postura” no será necesaria, Axis. Sólo evitarás todo contacto, no contraatacarás de ningún modo. ¿Comprendes?
Ahora fue una mueca de decepción la que adoptó y regresó a su postura original. Cecil ahora estaba confundida y enojada, no encontraba sentido alguno en ese “entrenamiento”.
- Intenta atacarme, entonces.
- No, de ninguna manera. No se quién creen que eres pero sólo eres un niño, no quiero herirte. Además, ¡¿qué aprenderé con todo esto?!
Thanos negó con la cabeza un tanto decepcionado.
- ¿Recuerdas lo que te mencioné hace unos minutos sobre la naturaleza de Génesis? Su esencia es “Vida”, protegerla es su expresión más clara. Necesitas aprender a conectarte con esa esencia en todo momento, ya sea frente a un enemigo que sólo inspire odio en ti hasta contra un “indefenso niño”.
- Entonces quieres decir que Génesis…
- Precisamente. Si logras completar con ésta parte del entrenamiento serás capaz de otorgarle la verdadera forma a Génesis.
Los ojos de Cecil brillaron por un segundo. Conseguir tal logro tan rápido sería un paso más cerca para ganarse la confianza de su hermano aun si es de una manera un tanto rebuscada. Le enseñaría a protegerlo. Pero aun tenía una duda.
- Aun así no veo cómo el hecho de herirlo me enseñará el sentimiento de proteger a las personas. Perdón pero no encuentro sentido en eso…
- De hecho es muy simple. A menos de que logres darle la verdadera forma a Génesis…
Su expresión se volvió completamente sombría y careciente de sentimiento, mostrando la superficie de una faceta de él la cual Cecil no conocía aún, inspirándola completa desconfianza y temor.
- … JAMÁS lograrás herir a Axis.
Las palabras intrigaron e impactaron a la joven pero aun así no era capaz de comprenderlas. Pero de alguna manera el ver a Axis frente a él con tales ansias de pelear la empujaban a confiar en las palabras de Thanos.
- Muy bien… lo haré.
Esta vez inclinó a Génesis frente a ella apuntando justamente hacia su oponente tratando de ordenar sus pensamientos e intensiones. Cortarlo, una herida era todo lo que necesitaba, sonaba increíblemente sencillo.
Sora e Irv ya se las habían acercado sin cruzar las espaldas de Thanos pero la sorpresa había sido Vega que en un momento en donde nadie se percató se había posicionado justo a lado del hermano mayor aunque un par de pasos atrás.
- No debes- le susurró de la manera menos notoria posible-. Axis todavía no está en control total. Raijin puede cambiarlo todo y tú lo sabes.
- Cualquiera que sea la situación al respecto tengo la capacidad de controlarla. Además, tú estás aquí.
Thanos sonreía de nuevo aunque probablemente esa expresión cargaba un doble sentido.
- Me das demasiado crédito. Sólo evítame la molestia de tomar papel en esto.
Y sin ningún acto más se dio media vuelta y regresó hacia la base del árbol sin mirar atrás en ningún momento. El hermano mayor soltó un suspiro un tanto frustrado.
- Cecil, ahora o nunca.
Ella asintió. Tornando todo en un impulso más que en una razón comenzó a correr torpe y pesadamente, lo más aprisa que pudo sintiendo aun el cansancio del viaje pero si realmente quería conseguir progreso debía de sacrificarse.
En segundos que parecieron eternos redujo la distancia entre ella y Axis a nada teniéndolo inmóvil y sereno frente a ella. Lanzaría el corte hacia la pierna para reducir el riesgo.
La katana silbó al cortar el viento… y nada más. De alguna manera inexplicable Axis se movió tan sólo un paso hacia la izquierda en una fracción de segundo imperceptible eludiendo el ataque por completo. Más confundida que antes y un tanto frustrada lanzó un corte más donde de nuevo sólo cortó el aire alimentando sus sentimientos negativos de nuevo.
Lo que prosiguió durante minutos eternos fue una serie interminable de ataques carecientes de sentido que sólo dañaban a la nada siendo todos esquivados por movimientos simples y poco extenuantes dándole la ventaja a Axis en cuanto durabilidad.
Entonces Cecil encontró una oportunidad. Su oponente se había tropezado con un tronco que había fallado en identificar y se vio incapaz de moverse aun si fuese por un segundo. Un segundo era todo lo que necesitaba.
Ya no le importaba medir el daño que realizaría, un corte era todo lo que necesitaba y éso le daría. Alzando la katana sobre su cabeza lanzó un corte completamente vertical, salvaje y careciente de toda preocupación posible. Era imposible de esquivar.
Sus brazos se detuvieron al ser incapaces de proseguir con el corte sintiendo como si se hubieran detenido en seco, probablemente contra el cuerpo de Axis que ahora debería de encontrarse gravemente herido. Abrió los ojos.
Génesis estaba detenida en pleno aire, flotando, atrapada por una fuerza invisible e imposibilitada de todo contacto hacia Axis quien ahora sonreía macabramente. Cecil no lograba comprender.
- Niño te reconozco que quizás… pero desarmado es completamente incorrecto.
Sin control alguno sobre la katana ésta golpeó con su mango la frente de Cecil, luego debajo del cuello y numerosas veces más en su abdomen haciéndola retroceder con cada golpe hasta lanzarla contra el suelo, sin aire y adolorida a más no poder, incapaz de ponerse de pie siquiera. Axis frunció el seño un tanto decepcionado.
- ¡Suficiente!- intervino Thanos con una expresión aun más seria que antes-. No tiene caso proseguir, dejémoslo hasta aquí por ahora.
La mirada de Cecil se ocultaba entre la maleza pero si pudiera ser vista una expresión teñida de incomprensión e ira sería de esperar. Sintió pisadas cercanas y Sora apareció en su campo de vista hincándose a lado de ella con una expresión divertida sobre su rostro.
- Chica novicia a fin de cuentas, ¿eh? Si no puedes tocar al “hermanito”, ¿cómo piensas golpearme a mi, eh? ¡No tienes remedio!
Tan enfurecida que deseaba propinarle un golpe a puño cerrado con todas sus fuerzas, tan debilitada que era incapaz de hacerlo, la situación sólo incrementaba su frustración. Ahora fue Thanos quien se le acercó apartando a su hermana.
- No aplicaste ni una pizca de la teoría que te compartí, ¿y así piensas dominar a Génesis? A Vega no le gustará esto. Quizá realmente tengamos que dejarte en Dabris junto con tu hermano. No hay espacio para ustedes en nuestro viaje. Y sin esperar respuesta alguna todos se alejaron de ella dejándola sola sin ofrecerle ayuda, acompañada sólo por su decepción y enojo hacia si misma y Génesis al alcance de su mano optó por pasar así la noche oculta entre la maleza, invisible para todos, un lugar seguro, en donde su techo sin límites era el cielo de la noche en donde la luna brillaba para ella.
miércoles, 8 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Definitivamente termine un tanto frustrada, pero se que no la dejaran ahi... tambien se que se habria puesto a pegarle a cualquier cosa, y se que con el corage surge una fuerza que facilmente supera al cansancio =P pero se que hay más y en ese mas estoy confiando. Te quiero carnal! desde el mas allá! =)
^^
Publicar un comentario